LOS HUEVERAS (Parte II)

huevera_phixr

 Autora: Mar Mounier (@elhigadodmarita)

Diccionario carapulcra

a) CAVIAR: el que se la lleva.

b) HUEVERA: el buscapuestos del que se la lleva.

c) ANCHOVETA: el cojudo ad honorem del buscapuestos del que se la lleva.

Aclarada la curiosidad de los queridos lectores con ese didáctico preámbulo, paso a explicar el porqué del calificativo. Y es que en el Perú el término “caviar” alcanza sólo a un selecto grupo como es el consumo de esa exquisitez a nivel mundial. Del resto, a sabiendas que en nuestro país a las huevas de los jureles, pejesapos y tramboyos se les conoce como “hueveras”, el término no puede ser más apropiado. Así, el “huevera” viene a ser entonces el hijo putativo del caviar. una  nueva generación de socialilusos y confusos.

Invito cordialmente antes de empezar, leer “Las Hueveras” Parte I y pertrecharse de canchita y tecito de valeriana (si es que usté, amigo lector, tiene la ligera sospecha de oler a pescado rancio).

Los “hueveras” son entonces la segunda subcategoría de la “casta”. Estos obedientes discípulos de la caviarada tienen la particularidad de vivir anidando la fantasía de representar a la dignidad en el Perú. Son los huachafos por excelencia, los cerriles neopaladines de la progresía, los revolucionarios de zapatillas “Converse” que no saben diferenciar entre “indignarse” y “desestabilizar”, los liberticidas de la opinión externa, los incoherentes, los dispersos de pensamiento. Por dar un ejemplo: hace dos años, en época de elecciones, estos gritaban como chivatos que había que elegir a Ollanta Humala “para luchar contra la corrupción”, se autodenominaron vigilantes y garantes de la democracia, pero hasta allí llegaron. Luego, con Humala ya en el gobierno, los “garantes y vigilantes” desaparecieron. No salieron a protestar JAMÁS ante UNA sola denuncia de corrupción, cogobierno o desgobierno.

Se han peleado con el término “consecuencia”, pues si sus padres -los caviares- utilizaron el cierre del Congreso del expresidente A. Fujimori como caballito de batalla durante esa pasada contienda electoral, como ejemplo de “actitud dictatorial”, esta vez no tienen remilgos en exigir el cierre del Congreso atentando contra la institucionalidad en el país. Y allí es que entran a tallar los tontos útiles, las hueveras, convocando marchas desde “Facebook”, con foto artística en “Instagram” y ubicación en el “Foursquare”. Pero “¡Que mierda!, salgamos a gritar, total, si algo sale mal, nos hacemos los cojudos”

Ahora bien. Identifiquemos a los tipos de hueveras. Sí. A cada uno en su cancha. Veamos:

– Los hueveras “intelectuales”: Son considerados la cantera del pensamiento prosélito caviar en el Perú, el futuro de la “reserva moral” tacu-tacu con su huevo más, los encargados de perpetuar la mesocracia del doble discurso, el doble rasero, la doble moral, el pensamiento políticamente correcto codificado de sus jerifaltes caviares y todo lo que sea doble. Son los “tibiecitos” en un debate de ideas, los políticamente correctos y perfectos. Viven encantados de presumir de su vasta “cultura” y “erudición” en donde estén ya que se consideran sabihondos. Son los típicos y pedantes amantes de las palabritas rebuscadas. Les encanta sacar a relucir términos que comúnmente nadie utiliza. Memorizan al menos los nombres de tres autores hueveriles (léase, destacados por dar “caché” entre la órbita heverística). Se aprenden dos párrafos de cada libro leído y luego, van por el mundo mirando a todos los insignificantes mortales por encima del hombro. Eso sí, a la primera que intuyan que un interlocutor los puede callar de tres patadas, huyen despavoridos o cambian el tema en discusión. Y es que no tienen peso intelectual pues se la pasan leyendo revistitas caviaronas, poesía y novelitas de ficción, o pedacitos de libritos de autores rojos que “alimenten” su “cultísimo” pensamiento.

Los hueveras “intelectuales” son los típicos confundidos que creen que por haber llevado un par de cursitos de autores presocráticos o haber leído sobre ética aristotélica ya tienen  “autoridad intelectual” para dar lecciones de moral, ética y valores. Hacen sus pininos hueveriles en columnitas de medios rojos y caviares y promocionan toda causa que sus padres caviares inventen. Sueñan con ser directores de la asociación de la “Almeja Hervida”, presidentes de colectivos civiles tales como “Ciudadanos por el Gran Hueveo” y fundadores de oenegés pro derechos de terrucos “Ternura y Amor a nuestro Hermanos Terroristas”. Sus marchitas tienen nombrecitos tan cojudos como “Toma la Calle” y “Marcha por la Dignidad”. Los reconocimientos, palmas, chapitas y premios, solo les pertenecen a ellos y únicamente a quienes decidan. A esta categoría pertenecen los novatos escritores de poemarios a la palta caída, blogueritos desubicados, fracasados que luego de los 40 años descubrieron “Las Venas abiertas…” de Galeano y quieren cambiar al mundo, aprendices de librepensadores, vacas semisagradas sectarias que sueñan con imitar a sus padres caviares y a todos los demás huevastristes que luchan por ganar un sitial en el “firmamento docto-caviar”.

-Los hueveras faranduleros: Este grupete se caracteriza por aprovechar su incipiente “fama” -actorsuchos, conductores, presentadores de programetes de dos por medio y figurettis varios-  para afianzar su presencia en los medios de comunicación. Se caracterizan por vivir en un trance eterno que los lleva a alucinar ser el centro del universo mediático. Han convertido sus “causas políticas” (si cabe el término, porque del tema son ignorantes) en un “reality show”. Hacen desesperados intentos de “llamados a la conciencia” a “su público” vía Twitter y Facebook de las formas más hilarantes. Ej. Ridículos cartelitos que más parece se estuvieran poniendo en venta o haciéndole propaganda a algún antidiarreico.

Las hueveras faranduleras acuden raudas a los coctelitos que sus líderes ofrecen con el fin de mantener su fidelidad y apoyo incondicional. Apoyan a cuanto político o causa rábano-caviar exista. No analizan contextos ni miden las consecuencias de sus actos, tampoco se hacen responsables por estos -no tienen la capacidad de raciocinio para hacerlo-. Su único fin es salir en cuanto medio de comunicación puedan.

Mayormente son aquellas estrellitas fugaces que tuvieron o tienen 5 minutos de fama y luego patean latas como los campeones. Por tal motivo no tenga usté duda que las marchas “morales”, las “resistencias civiles” a las que invocan, no son más que estrategias de marketing para explotar cámara, sacar partido de la tribuna y conseguir contratitos que alimenten más sus bolsillos, sus egos y seguir en la palestra. Quienes pertenecen a este nivel también puede ser catalogados como “anchovetas”. (Ver diccionario carapulcra, definición 3 y anexo al final del artículo)

-Los hueveras buscapuestos: Si bien los anteriores pueden integrar esta categoría, es necesidad desarrollar este rango pues quienes lo componen son tan o más cuestionados que sus pestíferos colegas. A este nivel de la jerarquía hueveril pertenecen aquellos buenos para nada que por el solo apoyo a los caviares, consiguen cargos en puestos del Estado. Ya sea en el Congreso, municipalidades, ministerios, o cualquier ente del gobierno en donde puedan holgazanear a sus anchas. Aquí no es importante su nivel académico, ni sus capacidades intelectuales o técnicas, solo cuenta su disposición para el huelepedismo duro y parejo. O sus habilidades “artísticas”. O qué tan larga sea la franela o el cuchillo para cortar el salame.

Trabajan tanto, pero tanto, que corren a “participar” en las “democráticas manifestaciones” convocadas por los faranduleros en horas de trabajo. Total, ¡que importa! quienes pagamos su sueldo (TODOS los contribuyentes) tenemos que “tolerar” sus arranques “reaccionarios” y quedarnos calladitos so pena de ser catalogados de “intransigentes” “intolerantes” y etc.

– Los hueveras ciberfrenéticos: Si bien es cierto que todos y cada uno de los antes mencionados pueden integrar este “florido” grupo, es necesario conceder a los bocachanclas virtuales su correspondiente categoría. Estos huevas, autodenominadas en las redes sociales “analistas políticos”,  son los encargados de espamear el ciberespacio -o cualquier sitio donde hayan abierto cuentas- con toda la basura propagandista que sus jefes, los caviares, les encargan. Difunden con ataques obseso-compulsivos las “protestas divertidas”, conferencias, premiación de chapitas, tallercitos, avant premier[es], promoción a sus camaradas y cuanta cojudez les permita perder el tiempo. Estos pelagatos son los encargados de viralizar en la internet absurdos como “Mi voto no es un cheque en blanco” “La esperanza vence al miedo” “Corrupción nunca mas” “Porque YO SÍ tengo memoria” “De éste tenemos dudas, del otro, certezas” “Mi voto es mi conciencia” y más paparruchadas.

Los hueveras ciberfrenéticos se caracterizan por vivir en el delirio de creer ser perfectos en todo lo que hacen dentro de su burbuja virtual. Alucinan ser los emperadores de la libertad de opinión y expresión en el internet, pero ¡vaya a ver cuando los trolean* con todas las de la ley! Su incapacidad para sobrellevar la crítica les produce agudos “delirium hueveris tremens”. Si los “desconfundes” solo apelando a la lógica, significas una “amenaza” para ellos. Si expones su taradez y los bajas de la estratósfera, es entonces que no dudan en buscar tu nombre, dirección, RUC, talla de zapato y todo lo que pueda servirles, para investigarte en el Reniec, SUNAT, y/o cualquier ente estatal donde los hueveras buscapuestos les facilitan datos (algo que es ilegal). Luego de recabada la información, te amenazan, te envían cartas notariales y/u hostigan y a tu familia.

De todas las categorías de estas inmundicias, quienes conforman ésta suelen ser los más cobardes porque están acostumbrados a desafiar y acosar desde su sillita. Si por alguna razón, apreciado lector, se cruzaran con usté en la calle, saldrían como alma que lleva el diablo (y esto lo digo por experiencia).

Pero ojo, la “fidelidad” a sus padres putativos no es gratuita. ¡No que va! Cuando sus jefes chocan con los “chivilines” despiertan de su letargo en un santiamén y saltan a victimizarse. Las plañideras en un entierro serían un chancay de veinte, comparadas con los patéticos pataleos y berrinches que hacen estos adefesios al ser espectorados de sus puestos.

En conclusión, los “hueveras” en general se endilgan y endilgarán siempre el ser la “nueva reserva moral del Perú” y “protestar por las causas justas”. Por tal motivo, a ver si responden ¿Por qué no salieron a amarrarse calatos en los parques y plazas apenas enterados de la intoxicación de niños humildes “beneficiados” con el programa de gobierno “Qali Warma”? ¿O por las 24 muertes en lo que va del año de niños olvidados por el gobierno, víctimas del frío extremo en la sierra? ¿O por el blindaje en el Congreso al expresidente A. Toledo con las decenas de denuncias por corrupción que se le acusa? ¿O por el caos y la desorganización de la actual administración de la municipalidad de Lima -sí, que estas mismas hueveras eligieron-?  ¿O por la indemnización del estado a terroristas convictos y confesos?

¿Dónde quedó allí su “espíritu revolucionario”?

Espero que usted, estimado lector, lo tenga claro. Y recuerde: llame “huevera” a la huevera y “caviar” al caviar. Es muy importante. Que una cosa son las papas y otra los camotes. Finalmente,  de sospechar siquiera de sufrir alguno de estos males, recomiendo un análisis concienzudo, mucha lectura informativa, de estudio e investigación, harta esencia de Maca Negra para no olvidar lo aprendido y baños de inmersión en creso y ruda de las Huaringas.

Y ya saben hueveras, el que se pica, pierde.

la hígado.

*Ataques masivos en la red.

ANEXO

Las anchovetas: En esta sección participan las hueveras que son hueveras solo porque no tienen nada más que hacer con sus vidas. Es todo el resto de calapitrinches que apoyan en masa y sin saber porqué a los arriba descritos. Son las anchovetas quienes difunden el pensamiento caviar sin ninguna retribución más que ser reconocidos como “caviares” porque “está de moda”. Mejor dicho, son los más cojudos de toda la “jerarquía” de la “Hueva Nostra”.

Incluya usted, querido lector en esta escala, a todos los que sobran en el mundo huevera.

Anuncios

EMBAJADAS “AL ROJO VIVO”

 

 

Autora: Mar Mounier (@elhigadodmarita)

Y seguimos con lo bueno. A un embajadorcito más rojo que tomate fresco y elegido a dedo por Ollanta, no se le ocurrió otra maravilla que recibir -como si fuera su casa- a un grupo de ex reos terroristas (léase hoy santitos miembros del MOVADEF. el brazo político de esa banda de asesinos llamada Sendero Luminoso) en la embajada de Perú en Argentina. La “reunión” se habría realizado para “debatir” “pacíficamente” sobre su sangrienta ideología y por qué no, tomarse unos matecitos con harta pimienta cayenne.

Luego de tan “honorable” visita, los terrucos no tuvieron otra idea que dejar sus colorados autógrafos en la mismísima fachada de la embajada peruana, con pintas alusivas a su cabecilla: el inmundo asesino confinado como rata en una jaula hecha a su peso y medida, Abimael Guzmán.

Hemos observado por años a impresentables como Diego García Sayán, Sofía Macher y toda recatafila de caviares vende-humo, abogar por la “reinserción” de estos facinerosos enemigos del estado. Sin embargo, con la actitud demostrada por estos delincuentes vemos hoy -para nuestra desgracia- que el terrorista es siempre terrorista y que de “reinserción”, “arrepentimiento” y “perdón”, naranjas huando. El accionar de estos mequetrefes tira pues por la borda todo el discursete pro derechos humanos de terrucos “nuevamente integrados a la sociedad” creado y utilizado hábilmente, para justificar el apoyo y protección desmedida de parte de los caviares, sus hueveras y anchovetas, a estos parias.

Sabido es que muchas ONGs “pro derechos humanos” no son más que centros de tráfico de los derechos que gritan defender, donde los únicos beneficiados han sido asesinos terroristas. Así, las víctimas reales, los deudos de la barbarie, no han recibido jamás ningún tipo de ayuda de estos embaucadores, a no ser que claro, el hacerlo les rinda buenos réditos.

Pero regresando a nuestro personaje, el otrora ministro de educación durante el gobierno del cholo Toledo; al rojimio Nicolás Lynch, no se le ocurrió otra brillante salida para justificar su deplorable accionar que argumentar que “la embajada es la casa de todos los peruanos” y que “hay que dejar que la gente se manifieste”. ¡Vea usté eso!

Oiga usted, probado señor hincha de la ensalada de rábanos, para no recibir a otrora presos por terrorismo sólo se necesitaba el sentido común y dos dedos de frente. Las embajadas del Perú son efectivamente la casa de todos los peruanos, pero jamás centros de proselitismo político, mucho menos están a disposición de delincuentes terroristas que en su momento hicieron lo posible e imposible por destruir al estado y a la democracia peruana. “Dejar que la gente se manifieste”, “gente” sí, criminales no. Si su intención era homenajear a esa gavilla de indeseables, para eso tenía su casa. Allí, si quería, se ponía usted a bailar con toda esta inmundicia la danza de “Zorba el Griego” calato, pero no ensuciaban con semejante afrenta la representación diplomática que los peruanos le encargamos honrar y administrar.

Ollanta se quedó calladito. La presidenta, habló hasta por los codos pero no dijo nada. Tal parece que quienes gobiernan no están en palacio sino en embajadas, ministerios y cortes. De otro lado no se explica cómo el presidente no haya salido a dar la cara y “lynchado” a semejante confundido, antes de largarlo definitivamente de la casa de todos los peruanos. Ya “renunció” Nicolás Lynch. No basta con la renuncia. Que pida perdón a la patria por tamaña infamia.

Se extiende la misma exigencia al embajador de Perú en México, que permitió el embanderamiento con apología de Sendero Luminoso en la sede por parte de más delincuentes. Señor Manuel Rodriguez Arriaga, váyase usté a su casa.

Les quedó grande a ambos la chapita de “embajadores” ¿O será que se confundieron y pensaron que los nombraron embajadores de la terrucada?

Hepabionta a la vena…

la hígado.

Foto:  diario El Comercio.