¿Objetividad, decían?

Autora: Mar Mounier (@elhigadodmarita)

 

“Amicus Plato sed magis amica veritas”

 “Platón es mi amigo, pero la verdad es más mi amiga”.  Ammonio en La vida de Aristóteles.

 

Comparto el testimonio resumido de una de las trabajadoras presentes en el supermercado donde ocurrió la vergonzante gresca entre embajador-esposa y madre e hija:
“1-. Ambas señoras se “cuelan” en la línea. (¿Primera AGRESIÓN?)

2-. El embajador y su esposa reclaman estar esperando pacientemente su turno. (¿primera REACCIÓN?)

3-. Madre e hija (en especial la hija) en vez de aceptar su falta y pedir disculpas, responden de forma prepotente “vamos a comprar un artículo, no tenemos porqué hacer semejante cola y las mujeres tenemos preferencia” (¿segunda AGRESIÓN?)

4-. Quien acompañaba al embajador responde contrariada: “por gente sin cultura y con mucha soberbia COMO USTEDES, un país no avanza” (¿Segunda REACCIÓN?) – ¿Y los insultos racistas de los que se quejó la madre de la agraviada?-

5-. La hija nuevamente, en vez de pedir disculpas, reta a la esposa del embajador quien le responde “¡vaya a educarse!”. Acto seguido, la muchacha lanza un cachetadón a la esposa del embajador. (¿Tercera AGRESIÓN?)

6-. El embajador al ver a su mujer golpeada, devuelve el ataque con una revista, como para alejar a la muchacha enfurecida. (Reacción/AGRESIÓN)

7-. El golpe de la revista da en el ojo de la chica que empieza a gritar, lo que provoca que su madre se abalance sobre el embajador y su esposa, tirando de los cabellos a esta última.

8-. El embajador al ver a su esposa maltratada, la emprende a golpes de mano y empellones para separar a las mujeres.  Se suceden insultos y gritos desde AMBAS partes. ”

Los testigo aluden insistentemente a los insultos racistas que eran vertidos por las “agraviadas” hacia el embajador y su acompañante (“¡serranos!”) ya que el embajador y su esposa tenían un acento bastante marcado.  Esto lo pueden corroborar los videos propalados por los medios.

Ahora bien. Un diplomático de carrera es un profesional preparado para controlar el origen, desarrollo, negociación, respuesta y solución de conflictos. La reacción del embajador de Ecuador no fue la correcta ni aceptable para alguien de su investidura, desde ningún punto de vista, eso es claro; sin embargo, las señoras que hoy se victimizan, deberían aceptar su falta. La “criollada” de meterse en una línea de espera de forma prepotente, es ya una falta de respeto. Peor lo que siguió luego. Parece que a la prensa se le olvidó indagar testimonios de testigos presenciales.

Por favor, abstenerse en comentarios de frases insulsas y discriminatorias como “a la mujer ni con el pétalo de una rosa” o “agredieron a mujeres peruanas”. Independientemente del género o nacionalidad, nada justifica una agresión a otro. Ni quienes empezaron el desbarajuste, ni quienes “pisaron el palito”. Si quieren utilizar frases clichés, entonces sugiero “Respetos guardan respetos” y “Tus derechos terminan donde empieza el de los demás”.

Que el embajador reciba una amonestación proporcional a su falta, de acuerdo, pero de la misma manera, que estas dos señoras pidan disculpas públicas por su proceder y dejen de presentarse como las víctimas ante todos.

Actualización:

La versión descrita antes fue declarada por una trabajadora del supermercado. Aquí presento otro testimonio de alguien que investigó el hecho:

“Pasé por Vivanda de Javier Prado y atiné a preguntar sobre el incidente que ya le costó el puesto al embajador del país vecino. Esta es la versión que recogí de una testigo presencial :
“El señor protestó porque atendieron a la señora antes que a él que estaba adelante. No escuché que hablara mal de los peruanos pero sí gritaba. La hija de la señora que estaba atrás, pensó que el señor gritaba a su mamá, así que se acercó y le metió una cachetada al señor, quien la golpeó en la cabeza con una revista que llevaba en la mano. Hubo gritos y confusión y pensamos que todo terminó, pero afuera, la hija de la señora se trenzó a golpes con una mujer que luego dijeron que era acompañante del señor, quien se esforzó por separarlas, pero en ningún momento pateó a nadie. Los moretones fueron producto de la pelea. Hasta que intervino el Serenazgo de San Isidro, nadie supo que se trataba del embajador de Ecuador…”
Entonces :
1.- Está mal que solo por el hecho de ser mujer , la gente de Vivanda atienda primero a la señora que no es anciana, ni está embarazada ni llevaba un niño en los brazos, perjudicando al embajador que estaba adelante en la fila. Típico machismo
2.- Está mal que la hija le meta una bofetada al señor. Agresividad injustificable y machismo : algunas mujeres creen que pueden agredir a mansalva solo por el hecho de ser mujeres.
3.- Está recontra mal que el embajador hubiera golpeado a la hija con la revista. No se debe agredir a una mujer – ni a nadie – ni con el pétalo de una rosa, salvo en defensa propia, en cuyo caso no importa el género. Lo demás es machismo.
4.- Sería pésimo y eso sí merecería expulsión del país, que el embajador se hubiera expresado mal de los peruanos. Dicen que nos dijo serranos de no sé que cosa, lo cual sería absurdo, como si yo que soy de Huamachuco dijera serranos a los arequipeños. Porque Quito es sierra y el embajador es de Quito.
En todo caso, el cargamontón ya se produjo y la carrera del embajador se arruinó, pero ¿es cierto lo que dice la prensa que aparentemente solo recoge la versión de la señora y su hija? ESE ES EL TEMA.”

¿Que opinan?

Ambas versiones de lejos, difieren enormemente con el sensacionalismo difundido por algunos medios.

Nos leemos.

la hígado.

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