¡Que se vaya, que no hable!


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Autora: Mar Mounier (@elhigadodmarita)

Marisa Glave conminó a la maquilladora de Patricia Juárez, diciendo, “¡que se vaya, que se vaya!”, y toda su portátil gritaba “¡que no hable, que no hable!”, ¿por qué tanto miedo?”

Comentario de un vecino limeño posteado en el Facebook del blog Catarsis y Harakiri.

Y los autodenominados “la reserva moral del Perú” están nuevamente en la palestra. Tratando de justificar su desprecio por los valores democráticos argumentando “que se tenía que respetar las reglas”, evitaron por todos los medios el cierre de exposición de la señora Patricia Juárez en el “debate” organizado por el JNE a días de la consulta popular de Revocatoria. Actitud que reafirma la percepción que para esta gente, la democracia no es un fin, sino un medio.  ¿Hoy hablan de “respetar reglas”?, ¿No son estos los mismos personajes quienes con la fuerza bruta paralizaron Cajamarca? ¿No son estos autodenominados “líderes defensores de los derechos de la sociedad”, quienes con su conducta delictiva impidieron la libre circulación de ciudadanos con quema de llantas, palos y piedras, daños a la propiedad pública en muchos casos irreparables, otros a la propiedad privada por los cuales no se ha responsabilizado nadie, y, lo peor de estas “protestas divertidas” -como la tonta útil del movimiento comunista “Tierra Libertad”  Marisa Glave llama a tales actos de sedición- no ha sido acaso la muerte y heridas de policías en el ejercicio de sus funciones?

Desde un comienzo, la propuesta de un debate era trastocada. Lo que el JNE debió organizar era una exposición de desarrollo gestión. Hay que entender que esta consulta popular no es para elegir a una administración edil, sino, es una consulta para la revocatoria de una plana municipal ya existente. El planteamiento central, de quienes precisamente fueron ya elegidos, pretenden quedarse y están siendo fiscalizados, debió girar a través de la presentación de las obras y proyectos ya realizados durante estos dos primero años de gestión. Los ciudadanos de Lima entonces necesitábamos una rendición sustentada de cuentas pues ¿qué es lo tangible de la administración de la Sra. Villarán, aparte de marchas pro gais, subidas y bajadas de interruptores de tecnopor por la Hora Planeta, o el excesivo gasto de una campaña millonaria que nadie sabe cómo ni por quién está siendo financiada? ¿Por qué negarse a asistir a este evento en vez de aprovecharlo para exponer los “frutos” de su gestión? ¿No ha venido excusando su inoperancia acaso en la “mala comunicación” entre ella y “sus” vecinos?

Es un hecho que la actitud de ambas partes es cuestionable. Desde lo objetable que los revocadores no hayan podido organizarse siquiera para presentar debatientes, hasta la mezquina actitud de parte de los del NO al azuzar a que la única persona disponible haya sido arbitrariamente retirada. Si la ciudad de Lima realmente hubiese interesado a los hoy ejecutores, en nombre de esa transparencia de la cual se jactan, debieron permitir que Lima y sus ciudadanos hayamos obtenido la información necesaria para elegir nuestro voto a conciencia, y enfocándose en ese fin, “conceder” en noble gesto democrático la ponencia final de la señora Juárez. La figura per se era la de cinco “debatientes” del NO contra una cuestionadora del SI. ¿Qué es lo que tanto temían que se lo impidieron?

Si tanto nos cacareamos que somos una sociedad y un país en crecimiento, ¿por qué no emular la actitud demócratica de los países del primer mundo? Pongo por caso, hace poco años en Alemania, tuve la oportunidad de atender un evento con motivo de la campaña de reelección de la canciller Angela Merkel.  En este, la presidente de la CDU alemán, era enfrentada por 8 debatientes quienes punto por punto la emplazaban con interrogantes sobre su gestión, la ponían en aprietos con sus cuestionamientos y ésta, precisa y resuelta,  respondía a cada una de las preguntas con papeles en mano. Incluso, se aprovecharon las redes sociales para que el ciudadano hiciera sus consultas en tiempo real, consultas que eran filtradas y elegidas por un grupo de periodistas, que luego alcanzaban estas demandas a los miembros del panel. Fue una verdadera clase de democracia popular, en la cual, el pueblo interpelaba y el funcionario respondía. ¿Esta acaso no es la forma de llevar a cabo un evento de estas características? Así, el objetivo, que es comunicar e instruir se cumple y la opinión pública tiene la información necesaria para tomar una actitud responsable frente a su voto. ¿Porqué el JNE no llamó a una conferecia del mismo corte, en donde la alcaldesa, figura central de ésta consulta, respondiera a las inquietudes del pueblo y expusiera punto por punto los logros de su gestión, en vez de presentarnos a un grupo de advenedizos? ¿Por qué la ausencia de la señora Villarán? ¿Por llevar la contra a un revocador que la retó a que no lo hiciera? Entonces, ¿la municipalidad de Lima está en manos de una funcionaria que en vez de liderazgo solo demuestra ser controlada por sus emociones? ¿Eso es lo que eligió Lima?

Cabe añadir que la alcaldesa ha hecho un llamado a la “unidad de todos” cuando ha sido la principal responsable de la actual polarización existente en la opinión pública. ¿No fue ella acaso quien ha dividido a la ciudadanos, calificando a los del SI de “mafiosos” y a los del “NO” de “decentes”? Una más de las grandes e imperdonables faltas tanto en su gestión como en esta lamentable contienda. Queda claro entonces que el disfuerzo apelando a “la unidad” sería solo una estrategia más de su calculada campaña.

Finalmente, hacer un paréntesis para reprobar la decepcionante actuación del PPC, que decidió apoyar a Fuerza Social e indirectamente a Patria Roja, Tierra Libertad, MNI, Sutep, CGTP e incluso MOVADEF. Terrible ejemplo de cómo un partido subastó sus principios por intereses cortoplacistas. Los vecinos elegimos a sus regidores para que sean fiscalizadores de la gestión villaranista y no para que se conviertan en sus escuderos de campaña. Los elegimos para darles la oportunidad de liderar ese 65% de personas que exigía una gestión eficiente. La desperdiciaron. Les faltaron agallas. Si la actual administración edil ha tenido tantos errores en los días en los que el PPC era oposición, no queremos imaginar lo que sucedería con el municipio, ahora que estos se están dedicando a blindarla.

Con estas contradicciones, actitudes y ambigüedades queda claro que esta consulta popular no es más que un juego político partidario en vez de un proceso democrático que a la larga debería beneficiar al pueblo. Si algo hay que “reconocerle” a la izquierda y a mercachifles del poder que hoy gobiernan, es haber evidenciado que la “nueva” clase política en el Perú está llegando a niveles de albañal. La actual batalla campal por la revocatoria de la alcaldesa de Lima es fiel reflejo de esto.

Nos leemos,

la hígado.

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