¿MAFIA O PARTICIPACIÓN CIUDADANA?

 

Autora: Mar Mounier (@elhigadodmarita)

Doña Susana Villarán, Alcaldesa de Lima:
Estimada señora,

Revisando sus promesas de campaña uno puede notar muchas y bastante interesantes: compra de franco a policías, cabildos abiertos a debate de vecinos, ordenamiento del comercio ambulatorio a los seis meses de acceder al cargo, empadronamiento de taxis, fin a la informalidad de las empresas de transporte, tránsito reordenado, lucha frontal contra la delincuencia coordinando con la policía y el serenazgo, solución a la contaminación ambiental, etc. El problema señora alcaldesa, es que en 23 meses de 48 de gestión, ni siquiera el 25% de lo prometido en ese plan de campaña se ha concretado.

Y como toda causa tiene un efecto, esas faltas han devenido en que más de 400 mil limeños estén a favor de destituirla del cargo. El caso es que, en vez de  -con autocrítica-  analizar a conciencia esta reacción -y acción- del limeño desencantado y hastiado, usted, su séquito y sus partidarios no han tenido mejor idea que insultar, denostar y desacreditar la opinión de todos los vecinos pro revocatoria llamándonos “mafiosos” y “camorreros”.

Ante tal insolencia, sería bueno recordar que tal recurso que sus “asesores” y simpatizantes satanizan tanto hoy, es una figura electoral que la izquierda que representan, impulsó años atrás para tumbarse sin más ni más a gobiernos locales elegidos democráticamente. En ese momento no pensaban ni “en los S/ 69 millones” ni en ningún tipo de costo que éstas consultas demandarían. ¿Relativismo moral y manipulación política en el rechazo a un derecho democrático en su momento hábil y oportunamente promovido por el rojerío que hoy, al ver que no conviene, se jala las mechas?- Si tanto les preocupa ahorrar,  comparen costo revocatoria con presupuesto municipal para el 2013 sección “técnicos y asesores” nomás, a donde se han destinado S/ 248 millones-.

La definición considera que la revocatoria del mandato es “el procedimiento mediante el cual los ciudadanos pueden destituir mediante una votación a un funcionario público, antes de que expire el periodo para el cual fue elegido. La revocación de un mandato abre la posibilidad a la ciudadanía para que, una vez satisfechos los requisitos correspondientes, someta a consulta del cuerpo electoral la remoción de un funcionario [público] electo, antes de que venza el plazo para el cual fue designado” (García Campos, 2008, pp.26).

Empleados de la Municipalidad de Lima Marisa Glave y Eduardo Zegarra en oficinas del JNE, el mismo día que se realizaba operativo en la Parada.

Para colmo, sus asesores de prensa nos han bombardeado por prensa, TV, radio, mar y aire con la cantaleta de sus “obras” realizadas ¿A cuáles refieren? ¿A la arena “ahogada” de la Herradura, a las marchas pro besos lésbicos, al encender y apagar el foquito durante “La hora Planeta”, a las campañas pro uso de bicicletas -en una ciudad en donde a uno le roban hasta los calzoncillos en plena hora punta y donde conductores no respetan ni policías- o a la proyección de “zonas rosas”? No nos haga renegar pues alcaldesa. Esos pueden ser temas complementarios para ciudades que pueden darse el lujo de encauzar espacio y recursos en esos asuntitos, pero una con problemas tan complejos y críticos como Lima necesita de su enfoque y tiempo total y responsable para resolver los problemas importantes. La administración de una ciudad no es concesión para que un grupo de ilusos haga realidad sus sueños rabanoides. Los frutos de su gobierno deben beneficiar a la totalidad de sus habitantes. ¿O a usted la eligieron sus cuatro gatos?

Supimos de los intereses de Marco Tulio Gutierrez, gracias al uso -oportuno- del chuponeo de audios -convenientemente propalados por un periodista que se hizo el tuerto al exponerlos y que casualmente nadie de la rábano-hueverada condenó como delito- y al hábil aparato que se ha encargado de endilgarnos en la cara que existiría una mafia interesada en removerla de su puesto. Pero centrándonos en Marco Tulio y las supuestas intenciones detrás de su accionar, es totalmente injusto que los ayayeros de la muni, sus pares “ideológicos” y alcaldesa de yapa traten de meter en el mismo saco a perro, pericote y gato que está a favor de la revocatoria acusándonos de “mafiosos” (lo peor, cuando muchos lo estamos a regañadientes).

Y no intenten crear miedo amenazando con el regreso de Kouri y Castañeda. Que quede claro: a los vecinos de Lima no nos convencieron ni Pepito ni Botella quienes ya tuvieron oportunidad de gobernar, demostraron ineptitud y una increíble capacidad para el crecimiento de uñas (espero se entienda la metáfora). No piensen que bajo la amenaza del inminente regreso de este par vamos a supeditar el futuro de una ciudad que pide a gritos resultados. La “esperanza venció al miedo” (sic) decía un ridículo adagio rábano-huevera oportunamente utilizado en la última campaña electoral y a éste me remito como respuesta a sus “alertas”.

Muchos no dudamos de sus buenas intenciones… pero éstas son contaminadas por sus acciones. El empecinarse en blindar a incapaces -desde todo punto de vista-  e ideologizados carapulcra como Marisa Glave, Gabriel Prado y Eduardo Zegarra lo único que hace es generar más anticuerpos a su imagen y a su gestión, y claro, hacerla perder el tiempo. Basta ver lo que ocurrió en La Parada para asegurarnos que estos infelices no sirven. O quizá sí pero para incoar ideas ridículas. ¿O se ha preguntado antes de “pensar” en construir “un parque del Migrante en el lugar donde esta La Parada” (sic) cuántos limeños hoy se consideran como tales?

Somos conscientes que no hay “medidas mágicas” y que los resultados no se ven de la noche a la mañana pero eso no es excusa. A mitad de tiempo de su gestión si quiere que el vecino vuelva a apoyarla, empiece: mano dura y posición firme liderando, planificando, deliberando, ejecutando e implementando. Remueva de sus puestos a tanto inútil que solo sirve para llenarla de lisonjas. Lima no necesita de una alcaldesa que esté pagando favores a todo el mundo, mucho menos que ofenda a ciudadanos que la “contrataron” pero tienen el legítimo derecho a “despedirla”. ¿Ya se enteró que el 65% de limeños estamos a favor de la consulta? ¿Y todos somos mafiosos? No pues, no nos joroben.

Asuma con hidalguía la consecuencia de la participación ciudadana que tanto ha defendido en su momento. ¿O no recuerda sus llamados a los ciudadanos para presionar y apurar al JNE a presentar resultados de las elecciones municipales? ¿Debimos considerarlos mafiosos? ¿Angurrientos? ¿Antidemocráticos? Todo tiene “pros” y “contras” y una revocatoria es uno de los efectos perversos de esa participación ciudadana que el rojerío y la caviarada tanto se preocupan en promover.

Por último, no olvide que un buen alcalde no necesita de la prensa y medios para convencer que trabaja si los ciudadanos pueden dar cuenta de ello beneficiándose con resultados tangibles.

Y por el bien de su gestión, basta de periodistas chupamedias y asesores con complejo de plañideras. Cierre el pico a tanto ayayero que flaco favor le hacen.

A 4 meses de la consulta popular la decisión de todos los limeños depende de usted.

Gracias por su compresión.

la hígado.

EMBAJADAS “AL ROJO VIVO”

 

 

Autora: Mar Mounier (@elhigadodmarita)

Y seguimos con lo bueno. A un embajadorcito más rojo que tomate fresco y elegido a dedo por Ollanta, no se le ocurrió otra maravilla que recibir -como si fuera su casa- a un grupo de ex reos terroristas (léase hoy santitos miembros del MOVADEF. el brazo político de esa banda de asesinos llamada Sendero Luminoso) en la embajada de Perú en Argentina. La “reunión” se habría realizado para “debatir” “pacíficamente” sobre su sangrienta ideología y por qué no, tomarse unos matecitos con harta pimienta cayenne.

Luego de tan “honorable” visita, los terrucos no tuvieron otra idea que dejar sus colorados autógrafos en la mismísima fachada de la embajada peruana, con pintas alusivas a su cabecilla: el inmundo asesino confinado como rata en una jaula hecha a su peso y medida, Abimael Guzmán.

Hemos observado por años a impresentables como Diego García Sayán, Sofía Macher y toda recatafila de caviares vende-humo, abogar por la “reinserción” de estos facinerosos enemigos del estado. Sin embargo, con la actitud demostrada por estos delincuentes vemos hoy -para nuestra desgracia- que el terrorista es siempre terrorista y que de “reinserción”, “arrepentimiento” y “perdón”, naranjas huando. El accionar de estos mequetrefes tira pues por la borda todo el discursete pro derechos humanos de terrucos “nuevamente integrados a la sociedad” creado y utilizado hábilmente, para justificar el apoyo y protección desmedida de parte de los caviares, sus hueveras y anchovetas, a estos parias.

Sabido es que muchas ONGs “pro derechos humanos” no son más que centros de tráfico de los derechos que gritan defender, donde los únicos beneficiados han sido asesinos terroristas. Así, las víctimas reales, los deudos de la barbarie, no han recibido jamás ningún tipo de ayuda de estos embaucadores, a no ser que claro, el hacerlo les rinda buenos réditos.

Pero regresando a nuestro personaje, el otrora ministro de educación durante el gobierno del cholo Toledo; al rojimio Nicolás Lynch, no se le ocurrió otra brillante salida para justificar su deplorable accionar que argumentar que “la embajada es la casa de todos los peruanos” y que “hay que dejar que la gente se manifieste”. ¡Vea usté eso!

Oiga usted, probado señor hincha de la ensalada de rábanos, para no recibir a otrora presos por terrorismo sólo se necesitaba el sentido común y dos dedos de frente. Las embajadas del Perú son efectivamente la casa de todos los peruanos, pero jamás centros de proselitismo político, mucho menos están a disposición de delincuentes terroristas que en su momento hicieron lo posible e imposible por destruir al estado y a la democracia peruana. “Dejar que la gente se manifieste”, “gente” sí, criminales no. Si su intención era homenajear a esa gavilla de indeseables, para eso tenía su casa. Allí, si quería, se ponía usted a bailar con toda esta inmundicia la danza de “Zorba el Griego” calato, pero no ensuciaban con semejante afrenta la representación diplomática que los peruanos le encargamos honrar y administrar.

Ollanta se quedó calladito. La presidenta, habló hasta por los codos pero no dijo nada. Tal parece que quienes gobiernan no están en palacio sino en embajadas, ministerios y cortes. De otro lado no se explica cómo el presidente no haya salido a dar la cara y “lynchado” a semejante confundido, antes de largarlo definitivamente de la casa de todos los peruanos. Ya “renunció” Nicolás Lynch. No basta con la renuncia. Que pida perdón a la patria por tamaña infamia.

Se extiende la misma exigencia al embajador de Perú en México, que permitió el embanderamiento con apología de Sendero Luminoso en la sede por parte de más delincuentes. Señor Manuel Rodriguez Arriaga, váyase usté a su casa.

Les quedó grande a ambos la chapita de “embajadores” ¿O será que se confundieron y pensaron que los nombraron embajadores de la terrucada?

Hepabionta a la vena…

la hígado.

Foto:  diario El Comercio.