LAS HUEVERAS

Autora: Mar Mounier (@elhigadodmarita)

Ya hemos oído y leído de todo acerca de los Caviares en el Perú, viejos socialistoides “guanabís” que la hinchan por la bandera de la “inclusión” y la “igualdad” entre cafés y misturas gourmet en restaurantes “de buen ver”. Pero esta columna no es para hablar de estos embusteros hinchas de frapuccinos y sanguchitos del “Satarbucks”, no. Ya bastante información, análisis y excelentes artículos describiéndolos de cabo a rabo tenemos de estos adefesios morales. El artículo en desarrollo es en “homenaje” a sus hijos putativos, a sus mayordomos, a los tontos útiles y parásitos ideológicos, a sus embriones, sus seguidores: las “Hueveras”, la “nueva generación”.

Las Hueveras son los nuevos pelagatos que arrastran y dispersan confundidos y orgullosos, las ideas y actitudes cínicas de los caviares. Son la nueva prole que,  hábil y resuelta, disemina la excrecencia ideológica de los mismos. Son sin dudarlo esos eternos “estudiantes” que solo producen VAGANCIA y pierden tiempo y recursos entre parques, piletas y fuentes de soda. Son los vagos autodenaominados “activistas” en ventanas cibernautas que defienden con el esfuerzo de sus dedos a los candidatos que los caviares proponen.  Los hueveras son los dizque patriotas que salen de marcha “en defensa del Agua” cuando al solo verlos una saca la cuenta que ni la usan. Son los adefesios ayahuasqueados de malahierba y ruda macho que se juran “artistas” y pintan cuadritos huachafientos y proterrucos para recibir un “¡Bien ahí!”, en argolleras “exposiciones de (falso) arte”, organizadas por sus padres doctrinarios: Los Caviares. Y es que un huevera busca SIEMPRE el reconocimiento caviarón que los haga sentir ser “alguien” o “algo”.

Las Hueveras son los retoños del pensamiento caviar que creen que vandalizando monumentos históricos y propiedad privada hacen patria. Son esas comunidades de rizópodos “indignados Ña Pancha” que a pedido e influencia de los caviares, salen a crucificarse calatos y lavar banderas por una causa que ni ellos mismos terminaron de entender, pero “¡qué mierda¡ hay que joder al gobierno, al sistema… a todos.”. Son esos pobres confundidos que tienen tatuada la “ideología de género”, que se dicen ateos y se consideran superiores a toda persona que pueda tener alguna fe “pues ellos no siguen a un rebaño”. Claro, es que ellos solo siguen a la recua, de la que forman parte. Y son esos que fueron al colegio no a aprender sobre historia nacional y universal, filosofía y ciencias, sino estrictamente a contaminar al resto con sus piojos y complejos (recordemos que por dejadez viven peleados con el agua y el jabón). Y estos enemigos del capitalismo venderían su alma al mismísimo diablo (si éste pagara por ellas) por comprarse una Mac o un iPad, producidas por las sociedades imperialistas que tanto dicen aborrecer.

Si pues. Los Hueveras, son los hipócritas que claman ser fanáticos de Star Wars y Spiderman, mientras reniegan del capitalismo y sus utilidades. Y visten politos del “valiente” Ché Guevara desconociendo que el foquista asesinó a más de 4000 de sus “enemigos” ideológicos, frente a sus sollozantes madres, en el paredón de la infausta “La Cabaña”. En fin, que las Hueveras, son todos esos, los que se prestan a la pantomima de la pena barata y la demagogia populachera. Son los mismos especímenes que se levantan después del mediodía para trabajar, perdón, despotricar, contra toda forma de denuncia que se haga a los políticos oportunistas apañados por sus jefes. Son los pseudo-actores de videos financiados por caviares, en donde lloran con copiosas lágrimas de cocodrilo por las “injusticias” en donde las “víctimas” son terroristas y  aprueban la indemnización a terroristas.

Los Hueveras, son los mismos que gritan exigiendo “tolerancia”, mientras te acusan de fujimontesinapropepecausista; poto, pichi y caca si no crees en las mismas cojudeces que ellos; sin embargo la  “hinchan” orgullosos por los discursos sesgados de quienes  -utilizándolos hábilmente-  se llenan los bolsillos a costa de su confusión. Para el Huevera todo lo que no huela igual a sí mismo es facho, totalitarista, dictatorial e intolerante, interpretando a conveniencia lo que leen u oyen y lo propalan indignados exagerando y deformando versiones. Finalmente, las Hueveras mueren por ser llamados “Caviares”, porque creen en su limitud mental, que el calificativo les da más “caché” a sus vacías e improductivas vidas, sin detenerse a pensar que ser llamado “Caviar” en el Perú es poco menos que un insulto.

Son estas Hueveras confundidas, las que merecen nuestra compasión, pues son nutridos por esa forma de pensamiento sectario, prosélito y distorsionado del caviar.

 

A quien le caiga el guante…

Miss Napalm…

la hígado.


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