Patada de mula


 

Autora: Mar Mounier (@elhigadodmarita)

La herramienta de microblog Twitter se ha convertido en el boom de las redes sociales. Desgraciadamente para algunos, el hecho de tener el poder de comunicar opiniones y que éstas puedan ser leídas por miles de personas en el tiempo real, parece ser algo que muchos aún no aprenden a manejar.

Sabido es que en la tuitósfera peruana, existe un grupo de usuarios que pretende monopolizar el pensamiento colectivo, y formar lo que podría llamarse una “argolla”, promoviendo las ideas de ese soporte de contenidos llamado “La Mula”. Es claro advertir en esa tribuna, el incondicional y categórico apoyo al candidato izquierdista Ollanta Humala.

Aunque ese no es precisamente el tema a tratar en el presente artículo, es notorio observar que, quienes colaboran en la plataforma, buscan satanizar a quienes o no piensan votar por el candidato o recurrirán al voto viciado, descalificándolos y deshumanizándolos con términos como “trolls”. Ese tema será analizado en otro post. El asunto a discutir hoy, se centra en algo igual de preocupante.

La noche del sábado 21 de Mayo se originó una situación bastante lamentable en el Twitter. Marco Sifuentes, el ¿periodista? que salió del anonimato al lograr “ampayar” a un reportero de Laura Bozzo, bloguero que alguna vez trabajó bajo las órdenes de la periodista Cecilia Valenzuela, trabajador de “La Mula”y autoproclamado gurú de las redes, encabezó un ataque desde su cuenta Twitter contra la periodista Roxana Canedo.

La señora Canedo, con la cuenta twitter @roxcanedo, ha expuesto en el transcurso de las últimas semanas, una clara posición antihumalista, con opiniones contundentes y contestatarias, que discrepan con las promovidas por esa diminuta cúpula de simpatizantes humalistas, que Marco Sifuentes encabeza en las redes.

De un momento a otro, quienes nos encontrábamos “tuiteando”, pudimos ser testigos de una recatafila de ataques contra la periodista. Estos, se resumían en cuestionamientos a la autenticidad de la cuenta Twitter de la otrora conductora de“Buenos Días Perú” – cabe destacar que Sifuentes en marcada limitación de la dialéctica, recurría una vez más a la descalificación de su interlocutora con términos como “fake”, “bot” o “troll”-. Luego la discusión se fue deformando en burlas y finalmente se hicieron presentes los insultos. El hecho fue seguido por otros “usuarios” (¿ejército troll?) que coincidentemente parecieran preparados para reaccionar con ávida rapidez, apoyando cualquiera de sus opiniones.

Ante el hecho, me tome la libertad de averiguar el número de teléfono de la señora Roxana Canedo. Dentro de la diferencia horaria por la ubicación geográfica de ambas, felizmente la comunicación pudo darse. Inmediatamente luego del “Aló” pude reconocer la voz inconfundible de la señora Canedo. Su frustración y sorpresa eran obvias y se oía bastante afectada por los ataques. La conversación por obvias razones no será detallada. Sólo expresar que fue una plática amistosa, en donde percibí a una persona concreta en sus ideas y sobre todo muy sensible. Lo más importante, pude corroborar el hecho que definitivamente, la cuenta de Twitter @roxcanedo es de ella. Acto seguido, comuniqué el hecho en las redes.

Ante lo ineludible, horas mas tarde Marco Sifuentes, demostrando contrariedad no se sabe si por conocer su error o por el jocoso hashtag* que se formó en claro rechazo a su falta en el Twitter, envió un “comunicado”, dando su “versión” de los hechos. En éste, se “disculpa” con su “público” por propalar información falsa, exhibe un sinnúmero de discordancias, y lo peor, sublimina puyas y burlas contra la señora Canedo. El comunicado sobre el “affaire Canedo” como Sifuentes lo llama, puede leerse aquí.

Si acaso es lamentable observar que la carrera del periodismo en el Perú esté tan venida a menos, la intolerancia demostrada en este hecho en particular es una muestra más que hay mucho por hacer desde las canteras. Es deplorable observar a una nueva generación de profesionales de la información, cayendo en actitudes mezquinas y bajas. Si bien el asunto se origina con la clara posición antihumalista de la señora Canedo y la “defensa” de Sifuentes a su clara línea humalista, lo alarmante es la recurrencia del ataque virtual abusivo y desproporcionado, catalizado por la diferencia de opinones e ideas. Si bien es cierto que ese irreal poder que dan las redes pueda confundir a quien jamás pensara en su posibilidad, los valores deben servir como reguladores en todo acto en el que se incurre, con más importancia aún, a quienes se forman para ser comunicadores sociales.

Es fácil dada la coyuntura, caer en el remolino de candentes debates en el Twitter. Por lo mismo, es necesario, en este caso a estudiantes de comunicación social, tratar -a falta en una gran mayoría, de una aceptable formación-, esforzarse por conducirse dentro de su campo, bajo códigos básicos de ética y moral.

Es justo aclarar que así como hay un grupo extremista y belicoso entre los simpatizantes de Ollanta Humala, en Twitter, también hay otro grupo de seguidores que se han caracterizado por mantener discusiones enfocados en las ideas, dando argumentos ponderados, refutando opiniones diversas, con debates bastante alturados. Una muestra para Sifuentes que cuando uno se esfuerza, puede mantener un disentimiento ya sea político, religioso o etc, utilizando la capacidad dialéctica, dentro de los paradigmas del respeto, la cortesía y porque no, el humor.

Los que hemos sido testigos del cargamontón contra la señora Canedo, condenamos totalmente el hecho. Es entendible que en el Twitter las emociones pueden muchas veces (por los ataques) jugarnos una mala pasada. Para la defensa de Marco Sifuentes se entiende que por estar expuesto en su posición a recibir insultos y amenazas de anónimos, haya resultado algunas veces en reacciones airadas y hasta extremistas, pero ¿qué hay de la paradójica del periodista que defiende la libertad de expresión y recurre al bloqueo si alguien trata de rebatir sus planteamientos?, ¿Por qué no defender un tema o resolver una situación sin tener que recurrir a sus colegas?

Es lamentable su comportamiento luego del intercambio con la señora Canedo, el cual primero, en vez de actuar como un periodista y corroborar información inexacta obtenida de otros tuiteros; finalizó con el hecho de saber que la cuenta @roxcanedo era definitivamente real, y haya el bloguero seguido con una actitud totalmente abyecta. Demás está rechazar, la soberbia demostrada en algunos puntos de su “comunicado”, como por ejemplo, el acto de criticar las faltas ortógraficas entendibles dada la emocionalidad del momento, de la señora Canedo.

Esperemos que estos hechos no se vuelvan a repetir, por el bien de la convivencia de todos en la tuitósfera y en haras de mejorar la imagen de una carrera, tan vapuleada y venida a menos en el Perú de hoy: la del periodista.

Una cosa es la defensa apasionada de ideas, otra distinta, hacer de la insolencia un estandarte.

El apoyo a la señora Roxana Canedo, mujer de prensa íntegra y ejemplo para las nuevas generaciones del periodismo.

 

la hígado.