CON LOS PERIODISTAS…

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CON LOS PERIODISTAS…

Imposible no rendir homenaje – pero hacer también una crítica – a los periodistas en el Perú en su día.

Un reconocimiento para cada uno de los profesionales que sin ceder a los caprichos de poderosos y sinvergüenzas, nos entregan día a día la información que, por derecho, nos corresponde recibir. Periodistas que no se amilanan ante las argollas y matonería, gente que se gana el respeto a pulso, con cada artículo u opinión, sin hacer alarde de nada, menos comportarse como vacas sagradas. Nombres como Rossana Cueva, Diana Seminario, Karina Novoa, Valia Barack, Cecilia Valenzuela (no la perdimos), César Alfredo Vignolo, José Mariño, Ramiro Escobar, Armando Canchaya, Martín Santivañez, Aldo Mariátegui, Uri Ben Schmuel, Víctor Andrés Ponce, Víctor Robles, Jorge Morelli, César Hildebrandt. Periodistas con agallas, algunos hoy cargando el peso de argollas ajenas. Mi respeto y admiración por su trabajo.

Pero la CRÍTICA, va directamente a tres grupos puntuales: hacia aquellos que ejercen el oficio sin estar debidamente preparados; hacia quienes con sus actitudes demuestran un total desprecio al derecho fundamental de la libertad de expresión y hacia los otros que aprovechando su alcance mediático, imponen sus mundos de fantasía a la opinión pública así como también a sus políticos y personajes predilectos.

El periodismo es un de los oficios que exige preparación, consecuencia, humildad en la búsqueda del saber. Para el profesional a carta cabal es una necesidad el estar bien informado, preocuparse por conocer sobre diversidad de temas y dominar otros. Jamás se enfoca en fuentes que solo alimenten su intención de imponer una agenda, sino que busca la verdad, que parte del conocimiento y la historia verificada. Y para llegar a ese punto debe no sólo leer, sino comprender, analizar y concluir. En el Perú, cualquiera con un cartón de periodista supone tener la razón y la verdad en la mano. Y esta no se impone, se busca, se contrasta, se expone ¿Cuantos conocemos que podemos asegurar cumplen con estas simples reglas?

Segundo. Mi total repudio hacia aquellos “periodistas” que claramente no respetan una de las condiciones más importantes para proteger la democracia: el respeto al derecho a la libertad de expresión. Lo peor, alardean ostensiblemente de su censura hacia quienes ejercen ese legítimo derecho. ¿Cómo es posible que Rosa María Palacios (por ejemplo), se jacte de un ejercicio tan bajo y que desmerece totalmente a la profesión? Un bloqueo en redes, que es un medio de comunicación, implícitamente revela el rechazo a la expresión. la opinión y la posición de la víctima de la censura. Si no pueden entender que una crítica no es un castigo entonces, no lo lean. Siguiendo la lógica de censurar y silenciar a todo aquel que no comparten sus ideas, todos los medios, periodistas y demás, solo escucharíamos a quien nos cante bonito. Tan simple como que los médicos tienen el juramento hipocrático que los obliga a salvar vidas, un periodista, por ética profesional, debería defender la libertad de expresión ajenas, así lo que se diga no sea de su agrado.

Y tercero, mi rechazo hacia aquellos periodista que aprovechan su sitial mediático para intentar manejar el pensamiento y las decisiones del pueblo. Y en estas épocas de elecciones aquello se percibe a todas luces. Personajes como Augusto Alvarez Rodrich, Renato Cisneros, Raúl Tola, Nicolás Lúcar, Sol Carreño, quienes disfrazados de la bandera de la moral, no dudarían un segundo en poner sus servicios al mejor postor o al político que más llene sus simpatías personales, tergiversando intencionalmente ideas, dirigiendo entrevistas, maquillando la realidad, engañando, algunos de ellos utilizando hasta formas ilegales (chuponeos), para alcanzar sus intenciones.

Quizá estemos o no de acuerdo. Pero es importante conciliar con esta idea: el periodismo responsable es la columna vertebral de la libertad y la democracia en sociedades civilizadas. Es una necesidad conocer nuestra realidad y la estatura moral de quienes tienen la responsabilidad social de informarnos debidamente. Si no tienen la capacidad para responder en la cancha, que dejen el espacio a gente que sí quiere hacer bien las cosas.
Quizá piensen que “la gente no se da cuenta” pero a todos esos confundidos: los estamos observando.Y no, no se engañen: quienes los sobonean y les pintan flores, son un grupete de nerds capitaneados por Mongodoy y la marco..

Mar Mounier.

PD: Hablando de grupetes y nerds, un saludo a los aspirantes a todo y representantes de nada, Superman Salinas, Nana “fuego amigo” Portera, Carlita “mosca” Harada, Carlitos “lumbares molidas” Cornejo, Jorge “ni pienso ni existo” Bruce y demás aspirantes al uñero de Mario Vargas.

“PSSSST, PSSSSST, HEY TÚ, SÍ TÚ…”

 

Autora: Mar Mounier (@elhigadodmaritaentrada23

 

Pssss joven, señor, caballero…”

 

Léelo Mar, no te lo vas a creer ni leyéndolo dos veces”, alguien en Facebook. Y fue gracias a mi querido Sonforoncho que di con el artículo de la adefesia ésta, a quien en circunstancias usuales no leería aunque me flagelaran.

Así es, leí y releí a Patricia del Río, una de las tantas socialconfusa, guanabí de líderesa de opinión y desubicada de los medios; “feminista” por inercia progre y ahora delicada damisela cuando la conveniencia exige. Allí estaba ella, resumida en un pobrísimo artículo en donde pedía en un rastrero y manipulador “a los hombres de verdad” ponerse la armadura de bronce, montarse en el caballo y salir a defender a “nosotras las mujeres” abusadas víctimas de los lujuriosos mañucones que osan frotar sus pecaminosos ojos, manos y humanidades en nosotras, las pobrecitas.

¡Cómo me he reído, caray! La ‘feminista’ carapulcra number one, la autosuficiencia hecha carne, omnipotente, independiente, valiente, corajuda, aguerrida por los siglos de los siglos y no sé que pinchetas más, haciendo llamados a que un caballero “nos defienda” de los malos, malos, ¡malos! que se suben al bus a mañosear. ¿Perdón? ¿No qué las mujeres y los hombres somos iguales? ¿Plantear con manipulación barata que un ejemplar del sexo masculino salga en nuestro auxilio? ¿Dónde quedó el achoramiento de estas “bravas” fanfarronas? ¿Y su coraje? ¿Y la reivindicación? ¡Dónde está Simone, carajo!… ¡Ahora sí no somos iguales!

Soy mujer, talla alfa y en la calle, alguna vez me empezaron a jorobar la paciencia… hasta que yo misma me encargé que terminen. Desde un sonoro “¡Qué chicha te pasa, mostro de mier..!” que hace que TODAS las miradas se dirijan al “acelerado”, hasta un cachetadonazo, taconazo y estrellada de maletín con hebilla en el hocico. ¡Y de ahí directo en las pelotillas, carijo! Gracias caballeros, no necesito que me defiendan. Sé y puedo hacerlo sola. Y como yo, muchas mujeres más.

Vivimos en un país machista, en donde la  especie de Australopitecus Mañosus de Mierdis no ha sido bien criado por muchas de esas mujeres ‘feministas’ que se quejan de los acosos. Vivimos en un país en donde el sentido común y la lógica casi no existen. Y sí, desgraciadamente vivimos en país en donde niñas de 14, 13, 12 años y hasta menos tienen que soportar vejaciones, insultos, ofensas y demás de malditos depravados, de mujeres que se aterrorizan ante un ataque así y lógico, hay que ACTUAR, pero el llamado de atención no debería estar dirigido “solo a los hombres de verdad” sino a la sociedad en su conjunto, a cada ciudadano que sea testigo de semejantes abusos, mujeres, adolescentes, niños, ancianos, a TODOS.

Pero he allí, el doble discurso de estas socialconfusas, como siempre: Primero bien avenidas con “soy autosuficiente” y después convenidas con “¡protégeme!”, “métete a pelear por mí”.  ¿Cuándo van a entender que no marcan la pauta ni la agenda de nadie solo porque lo alucinan? ¿Que no son referentes de nada? ¿Que no representan la conciencia moral del Perú ni la de nadie?

¿Qué más machista y limitado que plantear que solo “Don Caballero de Verdad” te proteja? ¿Por qué no ver el problema en su dimensión real y proponer al público en GENERAL reaccionar y pronunciarse ante un ataque? ¿Y a las autoridades, qué? ¿Qué tal un “Pssst, pssst, ministra, policías, serenazgo, háganse una”? Mínimo, ¿no? ¿O solo fueron a votar para mancharse el dedo?

Estimadas “feministas” progres: dejen el ridículo papel de las pasivas y frágiles princesitas esperando al caballero “de verdad” por ayuda y recuerden cuestionar también a esas autoridades a las que casualmente eligieron. Qué fácil es la victimización pero no exigir SANCIONES a quienes gobiernan, ineptos, a quienes ustedes tercamente les dieron su voto.

¿Entienden ahora por qué la progresía caviar de donde sale esta cantera de feministas del arroz con mango, es tan odiosa? Nunca va a existir CONSECUENCIA entre lo que “creen”, lo que predican y lo que hacen… y lo peor, siempre van a pretender imponer desde sus “intelectuales” podios las estupideces que se les ocurre solo porque suena “políticamente correcto”. ¿Cuántas veces la Del Río ha defendido a una mujer en tan penoso trance? ¿Esperar que un caballero la atienda? ¿Es manca? ¿Coja? ¡Habráse visto!

Y “saludos” a todos esos mañosos magullados de Lima. A los obreros de construcción civil que pasaron por la vergüenza de su vida cuando subí a los edificios que construían a encararlos, a los guachimanes cacheteados, a los mecánicos que se quedaron sin pelo, a los cobradores de combi que terminaron con la jeta hinchada y a los mañosos de micro que terminaron con las pelotas en la nuca por haberme faltado a mí o a cualquier mujer y haya sido yo testigo. Por que yo sí me he metido a sacarles la jijuna. Y cuando reacciona una, reaccionan TODOS. Seamos entonces cada uno parte de ese cambio que tanto esperamos de otros.

Y NO SOY FEMINISTA.

Nos leemos pronto,

La hígado.

 

LOS HUEVERAS (Parte II)

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Autora: Mar Mounier (@elhigadodmarita)

Diccionario carapulcra

a) CAVIAR: el que se la lleva.

b) HUEVERA: el buscapuestos del que se la lleva.

c) ANCHOVETA: el cojudo ad honorem del buscapuestos del que se la lleva.

Aclarada la curiosidad de los queridos lectores con ese didáctico preámbulo, paso a explicar el porqué del calificativo. Y es que en el Perú el término “caviar” alcanza sólo a un selecto grupo como es el consumo de esa exquisitez a nivel mundial. Del resto, a sabiendas que en nuestro país a las huevas de los jureles, pejesapos y tramboyos se les conoce como “hueveras”, el término no puede ser más apropiado. Así, el “huevera” viene a ser entonces el hijo putativo del caviar. una  nueva generación de socialilusos y confusos.

Invito cordialmente antes de empezar, leer “Las Hueveras” Parte I y pertrecharse de canchita y tecito de valeriana (si es que usté, amigo lector, tiene la ligera sospecha de oler a pescado rancio).

Los “hueveras” son entonces la segunda subcategoría de la “casta”. Estos obedientes discípulos de la caviarada tienen la particularidad de vivir anidando la fantasía de representar a la dignidad en el Perú. Son los huachafos por excelencia, los cerriles neopaladines de la progresía, los revolucionarios de zapatillas “Converse” que no saben diferenciar entre “indignarse” y “desestabilizar”, los liberticidas de la opinión externa, los incoherentes, los dispersos de pensamiento. Por dar un ejemplo: hace dos años, en época de elecciones, estos gritaban como chivatos que había que elegir a Ollanta Humala “para luchar contra la corrupción”, se autodenominaron vigilantes y garantes de la democracia, pero hasta allí llegaron. Luego, con Humala ya en el gobierno, los “garantes y vigilantes” desaparecieron. No salieron a protestar JAMÁS ante UNA sola denuncia de corrupción, cogobierno o desgobierno.

Se han peleado con el término “consecuencia”, pues si sus padres -los caviares- utilizaron el cierre del Congreso del expresidente A. Fujimori como caballito de batalla durante esa pasada contienda electoral, como ejemplo de “actitud dictatorial”, esta vez no tienen remilgos en exigir el cierre del Congreso atentando contra la institucionalidad en el país. Y allí es que entran a tallar los tontos útiles, las hueveras, convocando marchas desde “Facebook”, con foto artística en “Instagram” y ubicación en el “Foursquare”. Pero “¡Que mierda!, salgamos a gritar, total, si algo sale mal, nos hacemos los cojudos”

Ahora bien. Identifiquemos a los tipos de hueveras. Sí. A cada uno en su cancha. Veamos:

- Los hueveras “intelectuales”: Son considerados la cantera del pensamiento prosélito caviar en el Perú, el futuro de la “reserva moral” tacu-tacu con su huevo más, los encargados de perpetuar la mesocracia del doble discurso, el doble rasero, la doble moral, el pensamiento políticamente correcto codificado de sus jerifaltes caviares y todo lo que sea doble. Son los “tibiecitos” en un debate de ideas, los políticamente correctos y perfectos. Viven encantados de presumir de su vasta “cultura” y “erudición” en donde estén ya que se consideran sabihondos. Son los típicos y pedantes amantes de las palabritas rebuscadas. Les encanta sacar a relucir términos que comúnmente nadie utiliza. Memorizan al menos los nombres de tres autores hueveriles (léase, destacados por dar “caché” entre la órbita heverística). Se aprenden dos párrafos de cada libro leído y luego, van por el mundo mirando a todos los insignificantes mortales por encima del hombro. Eso sí, a la primera que intuyan que un interlocutor los puede callar de tres patadas, huyen despavoridos o cambian el tema en discusión. Y es que no tienen peso intelectual pues se la pasan leyendo revistitas caviaronas, poesía y novelitas de ficción, o pedacitos de libritos de autores rojos que “alimenten” su “cultísimo” pensamiento.

Los hueveras “intelectuales” son los típicos confundidos que creen que por haber llevado un par de cursitos de autores presocráticos o haber leído sobre ética aristotélica ya tienen  “autoridad intelectual” para dar lecciones de moral, ética y valores. Hacen sus pininos hueveriles en columnitas de medios rojos y caviares y promocionan toda causa que sus padres caviares inventen. Sueñan con ser directores de la asociación de la “Almeja Hervida”, presidentes de colectivos civiles tales como “Ciudadanos por el Gran Hueveo” y fundadores de oenegés pro derechos de terrucos “Ternura y Amor a nuestro Hermanos Terroristas”. Sus marchitas tienen nombrecitos tan cojudos como “Toma la Calle” y “Marcha por la Dignidad”. Los reconocimientos, palmas, chapitas y premios, solo les pertenecen a ellos y únicamente a quienes decidan. A esta categoría pertenecen los novatos escritores de poemarios a la palta caída, blogueritos desubicados, fracasados que luego de los 40 años descubrieron “Las Venas abiertas…” de Galeano y quieren cambiar al mundo, aprendices de librepensadores, vacas semisagradas sectarias que sueñan con imitar a sus padres caviares y a todos los demás huevastristes que luchan por ganar un sitial en el “firmamento docto-caviar”.

-Los hueveras faranduleros: Este grupete se caracteriza por aprovechar su incipiente “fama” -actorsuchos, conductores, presentadores de programetes de dos por medio y figurettis varios-  para afianzar su presencia en los medios de comunicación. Se caracterizan por vivir en un trance eterno que los lleva a alucinar ser el centro del universo mediático. Han convertido sus “causas políticas” (si cabe el término, porque del tema son ignorantes) en un “reality show”. Hacen desesperados intentos de “llamados a la conciencia” a “su público” vía Twitter y Facebook de las formas más hilarantes. Ej. Ridículos cartelitos que más parece se estuvieran poniendo en venta o haciéndole propaganda a algún antidiarreico.

Las hueveras faranduleras acuden raudas a los coctelitos que sus líderes ofrecen con el fin de mantener su fidelidad y apoyo incondicional. Apoyan a cuanto político o causa rábano-caviar exista. No analizan contextos ni miden las consecuencias de sus actos, tampoco se hacen responsables por estos -no tienen la capacidad de raciocinio para hacerlo-. Su único fin es salir en cuanto medio de comunicación puedan.

Mayormente son aquellas estrellitas fugaces que tuvieron o tienen 5 minutos de fama y luego patean latas como los campeones. Por tal motivo no tenga usté duda que las marchas “morales”, las “resistencias civiles” a las que invocan, no son más que estrategias de marketing para explotar cámara, sacar partido de la tribuna y conseguir contratitos que alimenten más sus bolsillos, sus egos y seguir en la palestra. Quienes pertenecen a este nivel también puede ser catalogados como “anchovetas”. (Ver diccionario carapulcra, definición 3 y anexo al final del artículo)

-Los hueveras buscapuestos: Si bien los anteriores pueden integrar esta categoría, es necesidad desarrollar este rango pues quienes lo componen son tan o más cuestionados que sus pestíferos colegas. A este nivel de la jerarquía hueveril pertenecen aquellos buenos para nada que por el solo apoyo a los caviares, consiguen cargos en puestos del Estado. Ya sea en el Congreso, municipalidades, ministerios, o cualquier ente del gobierno en donde puedan holgazanear a sus anchas. Aquí no es importante su nivel académico, ni sus capacidades intelectuales o técnicas, solo cuenta su disposición para el huelepedismo duro y parejo. O sus habilidades “artísticas”. O qué tan larga sea la franela o el cuchillo para cortar el salame.

Trabajan tanto, pero tanto, que corren a “participar” en las “democráticas manifestaciones” convocadas por los faranduleros en horas de trabajo. Total, ¡que importa! quienes pagamos su sueldo (TODOS los contribuyentes) tenemos que “tolerar” sus arranques “reaccionarios” y quedarnos calladitos so pena de ser catalogados de “intransigentes” “intolerantes” y etc.

- Los hueveras ciberfrenéticos: Si bien es cierto que todos y cada uno de los antes mencionados pueden integrar este “florido” grupo, es necesario conceder a los bocachanclas virtuales su correspondiente categoría. Estos huevas, autodenominadas en las redes sociales “analistas políticos”,  son los encargados de espamear el ciberespacio -o cualquier sitio donde hayan abierto cuentas- con toda la basura propagandista que sus jefes, los caviares, les encargan. Difunden con ataques obseso-compulsivos las “protestas divertidas”, conferencias, premiación de chapitas, tallercitos, avant premier[es], promoción a sus camaradas y cuanta cojudez les permita perder el tiempo. Estos pelagatos son los encargados de viralizar en la internet absurdos como “Mi voto no es un cheque en blanco” “La esperanza vence al miedo” “Corrupción nunca mas” “Porque YO SÍ tengo memoria” “De éste tenemos dudas, del otro, certezas” “Mi voto es mi conciencia” y más paparruchadas.

Los hueveras ciberfrenéticos se caracterizan por vivir en el delirio de creer ser perfectos en todo lo que hacen dentro de su burbuja virtual. Alucinan ser los emperadores de la libertad de opinión y expresión en el internet, pero ¡vaya a ver cuando los trolean* con todas las de la ley! Su incapacidad para sobrellevar la crítica les produce agudos “delirium hueveris tremens”. Si los “desconfundes” solo apelando a la lógica, significas una “amenaza” para ellos. Si expones su taradez y los bajas de la estratósfera, es entonces que no dudan en buscar tu nombre, dirección, RUC, talla de zapato y todo lo que pueda servirles, para investigarte en el Reniec, SUNAT, y/o cualquier ente estatal donde los hueveras buscapuestos les facilitan datos (algo que es ilegal). Luego de recabada la información, te amenazan, te envían cartas notariales y/u hostigan y a tu familia.

De todas las categorías de estas inmundicias, quienes conforman ésta suelen ser los más cobardes porque están acostumbrados a desafiar y acosar desde su sillita. Si por alguna razón, apreciado lector, se cruzaran con usté en la calle, saldrían como alma que lleva el diablo (y esto lo digo por experiencia).

Pero ojo, la “fidelidad” a sus padres putativos no es gratuita. ¡No que va! Cuando sus jefes chocan con los “chivilines” despiertan de su letargo en un santiamén y saltan a victimizarse. Las plañideras en un entierro serían un chancay de veinte, comparadas con los patéticos pataleos y berrinches que hacen estos adefesios al ser espectorados de sus puestos.

En conclusión, los “hueveras” en general se endilgan y endilgarán siempre el ser la “nueva reserva moral del Perú” y “protestar por las causas justas”. Por tal motivo, a ver si responden ¿Por qué no salieron a amarrarse calatos en los parques y plazas apenas enterados de la intoxicación de niños humildes “beneficiados” con el programa de gobierno “Qali Warma”? ¿O por las 24 muertes en lo que va del año de niños olvidados por el gobierno, víctimas del frío extremo en la sierra? ¿O por el blindaje en el Congreso al expresidente A. Toledo con las decenas de denuncias por corrupción que se le acusa? ¿O por el caos y la desorganización de la actual administración de la municipalidad de Lima -sí, que estas mismas hueveras eligieron-?  ¿O por la indemnización del estado a terroristas convictos y confesos?

¿Dónde quedó allí su “espíritu revolucionario”?

Espero que usted, estimado lector, lo tenga claro. Y recuerde: llame “huevera” a la huevera y “caviar” al caviar. Es muy importante. Que una cosa son las papas y otra los camotes. Finalmente,  de sospechar siquiera de sufrir alguno de estos males, recomiendo un análisis concienzudo, mucha lectura informativa, de estudio e investigación, harta esencia de Maca Negra para no olvidar lo aprendido y baños de inmersión en creso y ruda de las Huaringas.

Y ya saben hueveras, el que se pica, pierde.

la hígado.

*Ataques masivos en la red.

ANEXO

Las anchovetas: En esta sección participan las hueveras que son hueveras solo porque no tienen nada más que hacer con sus vidas. Es todo el resto de calapitrinches que apoyan en masa y sin saber porqué a los arriba descritos. Son las anchovetas quienes difunden el pensamiento caviar sin ninguna retribución más que ser reconocidos como “caviares” porque “está de moda”. Mejor dicho, son los más cojudos de toda la “jerarquía” de la “Hueva Nostra”.

Incluya usted, querido lector en esta escala, a todos los que sobran en el mundo huevera.

MI FE ES MI ODIO

sectarismo

Autora: Mar Mounier (@elhigadodmarita)

“Las artimañas se disfrazan muy hábilmente de nobleza, y el fanatismo se viste con las ropas de la defensa de principios”.
Adam Michnik

Es alarmante observar la creciente presencia del sectarismo a nivel político, esa forma equivocada de defensa de las ideas y de la “verdad”, ese mecanismo dañino que impide ver errores propios, ver la realidad como sucede, y aceptar hidalgamente las virtudes y/o aciertos de quienes piensan distinto.

El sectarismo es, en definición, la exclusión fundamentalista de las ideas u opiniones ajenas. A mediados del siglo XX, el autor ruso, Aleksandr Solzhenitsyn, nos presentó el modelo de sectarismo establecido por los partidos comunistas (magistralmente descrito en su obra: “Archipiélago Gulag”). En el texto, el autor denuncia la estructura de represión instaurada por el régimen stalinista en la antigua URSS, partiendo de su experiencia personal y de miles de testimonios de personas víctimas del “Gulag”, base del pensamiento sectario del gobierno de Stalin. El libro fue muy criticado en occidente, allá en los años 60 (Sartre), y causó serios problemas a su autor, entre los que se sucedieron represalias de parte de la KGB rusa (la secretaria de Solzhenitsyn fue encontrada muerta en su departamento), y él, fue primero recluido en un campo de concentración y luego expulsado de su país. (Para quienes no hayan leído la obra, les alcanzo el enlace).

Si bien, el término fue descrito mucho antes por diversos autores, remito a este escritor por su exacta y aplastante transcripción al referirse a este mecanismo de ostracismo ideológico institucionalizado por el gobierno ruso, de una forma clara y precisa. Solzhenitsyn, refiere al sectarismo comunista en términos de “religión enloquecida” seguida a rajatabla por seguidores altamente ideologizados. “El cuerpo caído del partido [político] aparecía cubierto de llagas purulentas y estigmas sanguinolentos. Nadie lo percibía. ¿Dónde y cuándo encontraba la historia, santos [partidarios] tan enfermos? Si el partido encarnaba la voluntad de la historia, entonces era que la historia estaba enferma”. ¿No les parece familiar este párrafo del texto, en nuestra realidad política? El sectarismo aparece en nuestros días, según Solzhenitsyn, como una nueva religión, tan similar a las más primitivas: repele todo aquello que le cuestiona, contradice, discrepa o refuta su pensamiento omnímodo y despótico. Lo peor de esto es que quienes están dentro de aquel, se niegan a ver esa realidad.

Pero, ¿cómo identificar a un sectario? Por tres conductas medulares: primero, por la enfermiza obsesión por la persecución a su “rival”; luego, por la negación ante errores propios y de sus líderes, y por último, a la total exclusión a las ideas externas/contrarias a su dogma.

En la primera característica, el sectario busca que el “enemigo” pague y con “todo el peso de la ley” por sus errores, si es que en ellos ha incurrido. No le importa si la condena es proporcional al delito, mucho menos se preocupa en actuar con justicia. No está seguro de cuál es el pensamiento de ese adversario (ya que nunca escucha), solo se deja llevar por el discurso gregario de quienes considera sus líderes y quienes dirigen su convicción dogmática y prosélita. El “enemigo” no tiene virtudes de ningún tipo, es vilipendiado y vejado en todas las formas posibles. El émulo es deshumanizado, satanizado, no es merecedor de compasión alguna. Lo perturbador es que en esa obsesión por el desquite, el sectario no tiene la competencia de advertir el desastre que su sectarismo puede producir a nivel institucional, en este caso, ver que también un juez ideologizado que pretende “hacer” la ley, es precisamente aquello que transforma a ese juez en una figura destructora del derecho.

La segunda característica de un sectario, es que éste presenta una nula capacidad para identificar sus errores o los de sus líderes: “Esto no es verdad, los nuestros no pudieron haber cometido estos actos” -declaraciones de partidarios civiles al gobierno nazi, luego de descubiertos los horrores de los campos de concentración y exterminio-. ¿Les sigue pareciendo familiar tal actitud? ¿No nos recuerda esto a las posturas de simpatizantes que endiosan a sus diversos líderes políticos o ex presidentes, aún cuando existen indicios de su corruptela? ¿Recuerda esto a usureros y traficantes de los Derechos Humanos beneficiando a terroristas? ¿O quizá a un electarado catatónico ignorando las denuncias sobre la participación de candidatos en actos deshonestos?

En la última característica, el sectario se caracteriza por la naturaleza excluyente de sus ideas, debido al nivel de ideologización en el que vive inmerso, ergo, presenta una actitud de desprecio a la búsqueda de la verdad -y sobre todo-  de la realidad. Peor aún, su búsqueda del conocimiento -si es que ocurre- solo se limitará a absorber de las fuentes que alimenten -más aún- su forma de pensamiento radical. En tertulias, no permite lugar al debate y, si por alguna razón incurre en un diálogo con quien exprese fluidez de ideas, será únicamente para imponer su punto de vista bajo cualquier parámetro. Para entendernos mejor, el “diálogo” sectario fija “cuál es la verdad”, “qué es lo que se puede decir”, “qué es lo que puede ser interrogado y lo que no”, “qué es lo que tiene sentido y qué es lo que carece de éste”, “que es lo que está bien o lo que está mal” y “qué es lo que puede ser investigado y qué es lo que no puede serlo”; y ningún cuestionamiento puede ser real ante su imposibilidad de establecer cualquier racionalidad externa.

Se entiende que lo constructivo y retributivo para el aprendizaje humano y el entendimiento en un debate de ideas, es el intercambio de posiciones contrarias de una manera correlativa. Las discusiones en dialéctica, hacen que el pensamiento, el conocimiento y las ideas fluyan. El problema del sectario es que no existe una dialéctica entre “verdad y “falsedad”, ya que evita que el otro intervenga y/o aporte en el diálogo o debate pues “la verdad la define él” y es absoluta. Es más, el sectario ni siquiera se plantea el problema de definiciones, de conceptos y/o análisis. Discrimina estos cursos y punto.

El eje del pensamiento sectario, lo que lo define, es la autocodificación. Es en el momento exacto que un discurso se autocodifica, que no puede ser refutado de modo externo, porque se “construye” un sistema de palabras coherentes a su pensamiento exclusivo, blindado, que solo se remite a su discurso y “visión”. Cuando eso sucede, quien desee argumentar “desde fuera”, se encuentra ante la imposibilidad de establecer cualquier racionalidad o discusión externa. El sectario “fija las reglas del juego” dentro del discurso y luego de aquello, no hay espacio para más.

Y este comportamiento, hábilmente analizado por Solzhenitsyn y claramente descrito en su obra, nos expone algo peor: el discurso sectario, construido de tal modo que ningún cuestionamiento pudiese ser real, es legitimado por sus líderes e ideólogos. Amenazante mecanismo en la estructura jerárquica de un grupo de poder, que bien nos recuerda Zigmunt Bauman en su obra “Modernidad y Holocausto”, fue lo que permitió que el plan de la Solución Final nazi, sea eficientemente puesto en marcha de manera casi automática y sin cuestionamientos, pues la moral del obediente subordinado, fue delegada a responsabilidad de los superiores.

En el Perú de hoy, es necesario que las ideas construyan, que partan del conocimiento y análisis concienzudo, abierto, sin ideologizados ni maniqueos. Debemos actuar contra ese sectarismo intelectual politizado que nos atemorizó a no dar “el salto al vacío” (“Mi fe es mi odio” ¿No les recuerda esta frase a cierto Marqués?).

Si continuamos en esta brecha, no dudemos ni por un instante en que volveremos a encontrarnos con los espantajos detrás del patio (Sendero Luminoso y su fanatismo sanguinario), esos que nos recuerden y regresen una historia de conflictos y lamentaciones. Tal vez –quizá- ya sea demasiado tarde, pues habremos construido una sociedad que no querremos conocer. Sin intelectuales ni pensadores libres, sin hombres con principios, valores ni virtudes que defiendan las ideas ajenas tanto como las suyas y que, por sobre todo, defiendan la verdad como principio y como fin supremo. Habremos institucionalizado el poder de las castas políticas sectarias y la historia nos pasará la factura. Y en este punto no importará que seamos de izquierdas o derechas.

 Aún estamos a tiempo.

la hígado.

El Jamón entre Perú y Ecuador

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Autora: Mar Mounier (@elhigadodmarita)

El pasado domingo en un programa dominical, un reportaje presentó una mujer que acusaba haber sido ella y su hija, cruelmente golpeadas, “pateadas y pisadas en el suelo” por Rodrigo Riofrio, el embajador de Ecuador en el Perú.

En la crónica, presentada por el medio con descripciones tendenciosas (incluso, se llegó al extremo de hacer una dramatización de la “pateadura” para darle mayor realismo al testimonio), el incidente tomaba tintes de “cuestión de estado”, anteponiendo el hecho que las “pobres” señoras “peruanas” habían sido agredidas por un energúmeno embajador “ecuatoriano” y, que esto entonces no se podía tolerar, en la condición de “mujeres” y “peruanas” de ambas.

Pues bien, no esperaron los patrioteros, chovinistas, huachafos y metecandelas de siempre, para salir a arrancarse los cabellos ante todo medio que les fuese útil. Prensa, radio, televisión y redes sociales, fueron el caldo de cultivo perfecto para hacer leña del embajador “abusivo”.  No faltó el aprovechamiento político del tema, que fue por menos vergonzante. Vimos encabezando las “airadas” protestas, a una Rosario Sasieta, -otrora acusada por una ex asesora suya que la culpó de humillaciones y abusos y, parte de esa denuncia expuso que la ahora excongresista, “defensora de los derechos de la mujer”, había obligado a esta empleada hasta a lavarle los pies- hoy, “indignadísima” exigía una “sanción ejemplar”. También vimos al alcalde de Magdalena, Francis Allison -en el pasado, ministro arrestado y acusado en USA por no declarar 50,000 dólares que previamente, habían sido escondidos entre las vestimentas de su esposa- azuzando a la masa con declaraciones tales como “debemos defender a las mujeres y sobre todo si son peruanas”.

En las redes sociales, especialmente en Facebook y Twitter, todos los “indignados” enardecidos ante este atropello “al Perú”, no cesaban en insultos racistas y xenófobos contra el embajador y toda su ascendencia y descendencia juntas. Esto, sucedía sólo en cuestión de horas en que el asunto llegó a ser trending topic en Twitter y presentado por la gran mayoría de medios de comunicación, ávidos de la noticia amarillista y sensacionalista como el “notición” de la semana. La mesa señores, estaba servida.

Pero hubo algo, en la declaración de la víctima, que llamó la atención: “Mi hija solamente le dio un “lapo” y el embajador se nos vino encima a golpes”. “Mi hija solo le dio un lapo”, un “lapo” para los menos entendidos es un cachetadón, con lo cual, quedaba claro, que la agresión no la había empezado el embajador.

Luego de observar aquello, preferí esperar a oir testimonios de testigos presenciales (que ya fueron expuestos en este blog) y a ver los videos.de la prensa. Discutamos pues esto, punto por punto:

Punto número 1:

En los videos se aprecia claramente, que en una caja,  el embajador responde a algo en voz alta, y la hija y la madre se le acercan, una le lanza un cachetadón y la otra lo jala de los cabellos, lo cual, causa que el embajador, retrocediendo, en medio del jaloneo, tomara una revista que tenía en las manos para defenderse y espantarlas, como se espanta a una mosca molestosa. Dos o tres revistazos. En otro video, de las afueras, se aprecia al embajador en el jaloneo entre su acompañante y la “agraviada” dando un puntapié. No se ve una pateadura, ni arrastradas por el piso, ni insultos racistas, nada que las señoras denunciaron y los medios candeleros, en  programas como “La Noche es Mía”, habían presentado.

Punto numero 2:

Dicen que el altercado no habría empezado en las cajas, en donde ambas señoras se habrían “zampado” -nuevamente- a la mala, sino el tema se originó en la sección embutidos, al pedir un jamón. Si así hubiera sido, entonces, este par de señoras, habría seguido al embajador hasta la caja, porque quién explica ¿qué hacían ambas en el mismo turno de la caja, habiendo tantas en el supermercado, si ya se había dado la discusión en la sección de embutidos?

Punto número 3:

La señora argumenta que la “pateadura” se dio afuera de la tienda. Sin embargo, los videos y testigos presenciales determinan que ambas habrían perseguido al embajador y a su acompañante hasta las afueras del establecimiento para seguir la gresca. En este punto, la hija la emprende a golpes contra la acompañante del embajador, hasta arrastrarla, es allí cuando el embajador sale en su defensa aplicando un puntapié. Siendo ellas las que iniciaron el incidente al colarse sin ningún respeto, primero a la cola de embutidos, luego, a la cola del cajero, posteriormente agrediendo al embajador y su sobrina por reclamar, luego perseguirlos hasta la calle para volver a golpearlos, esto nos hace dudar entonces de quienes fueron víctimas y quienes los agresores. Y tuvo que llegar el serenazgo de San Isidro (ojo, no de Magdalena, figuretti Allison toma nota), para que el embajador pida que lo escolten a su auto para así poder irse.

El argumento del común denominador, en defensa de ambas mujeres, dice que “debemos apoyarlas por ser mujeres y por ser peruanas”y “a la mujer no se le debe tocar ni con el pétalo de una rosa”. Bien. Cuando una persona, independientemente de su género, cruza la línea y recurre a los golpes, en el Perú, en Suiza o en la China, está, aparte de abriendo la posibilidad de reacción de la persona agredida, cometiendo un delito y es eso, desgraciadamente,  en lo que la mayoría no se percata. El ser mujer no le da a nadie carta abierta para agredir a otra persona. La idea machista que se nos inculca que somos “filigranas delicadas” por ser mujeres es en definitiva discriminatoria. Por último, una es dama por mérito, ganándose a pulso el respeto y no por género.

Luego, exigir que se apoye una malcriadez y falta “porque son peruanas” es por lo demás, jalado de los pelos. Felizmente, muchos hemos logrado dejar de lado ese abstracto inútil que nos incita al patrioterismo sesgado y falaz heredado de los tiempos de la colonia, y tratado de considerar el tema observando todas las aristas. Si queremos actuar con justicia, es necesario analizar un hecho con objetividad, dejando de lado chovinismos e ideas retrógradas. Soy peruana y a mi esas señoras NO ME REPRESENTAN.

La actitud de las “agraviadas” de meterse en la cola no es nada insólito en una sociedad en donde el “nadie respeta a nadie” se ha casi institucionalizado. Eso lo podemos ver todos los días y a todas horas. Al esperar el turno en una tienda cualquiera y alguien –hombre o mujer– se “zampa” al lado, estira el brazo delante de uno que por poco se pregunta si es o no invisible, y ve que el “zampón” exige lo atiendan rápidamente sin importarle si es o no su turno. Se ve también en la calle, cuando a veces parece que uno llama un taxi para que otro lo aborde y muy campante el “zampón” se meta al auto. Se ve en el supermercado, en el cine, en la panadería, en donde sea. En nuestra cultura de “Pepe el vivo”, es la malcriadez y la majadería la que impera y prevalece. Simplemente, esta vez le tocó a un extranjero, que quizá no acostumbrado a tales actitudes, reaccionó. Y como en el Perú no se castiga la acción, sino la reacción, el tipo para la gran mayoría que asume estos abusos como “normales”, salió perdiendo.

Sobre la idea de “a un embajador no se le puede permitir semejante “reacción”: vamos a imaginar una situación de casus belli o de resolución de un conflicto bilateral que requiere de análisis y estudio de un profesional de la carrera diplomática, para manejar factores, perspectivas, causas, diagramas de causalidad, de actitudes, escaladas y etc, dentro de un determinado periodo de tiempo. No podemos comparar aquello con la reacción natural e instintiva de un ser humano (porque un embajador no es un extraterrestre) de tener que reaccionar en fracciones de segundo a un ataque físico. Ahora bien, no se defiende y en vez de eso, se condena la actitud del embajador, que fue torpe. Lo que este señor debió hacer, fue esperar que llegara la policía o serenazgo, presentar sus credenciales, y denunciar por agresión a ese par de señoras aturdidas; pero, de ninguna manera ponerse al nivel de aquellas, exponerse dando un triste espectáculo de callejón (y con las disculpas del caso a los callejoneros decentes, sí señor). Lo mínimo que se espera de un embajador, es que tenga un poco de prudencia y recato. La primera defensa se le entiende, pero afuera de la tienda, ya calmado, ¿siguió respondiendo a provocaciones? Inaceptable. En conclusión, imperdonable la acción de las “zamponas” e inexcusable la reacción del embajador. Unas por provocar, el otro por seguirles la corriente.

Ante hechos como este, dejemos de tratar de ser “políticamente correctos” y seguir el pensamiento de la masa. Que esto nos sirva para empezar a hacer uso del análisis y advertir nuestra incapacidad individual y colectiva para ver y aceptar errores. Debemos comenzar, nos guste o no, a respetar, las leyes, el turno del otro, al policía, a quien sea, porque así se conducen las personas civilizadas. Nadie está por encima de nadie, ni por género, ni por nacionalidad, ni por apariencia. Nos hemos acostumbrado a vivir en una sociedad en donde todo el mundo hace lo que le da la gana, pero sobre todo, en una sociedad en donde no se promueve la autocrítica concienzuda y mea culpa en donde se acepte hidalgamente que la forma errónea de conducirnos no es ya excepción sino regla, y que es necesario cambiar. El admitir que cometimos una falta no nos hace menos, por el contrario, nos ayuda a identificar un problema y lo más importante, corregirlo. Cuando esa actitud se vuelva un común denominador entre nosotros, peruanos, podremos decir, que algo hemos avanzado como sociedad y como país, tanto que nos jactamos con la frase “El Perú avanza”. Y medios, sí esos, menos peliculina, ya sabemos que es su trabajo, pero ya, dejen de jorobar.


Conclusión: Y mientras tanto, me queda claro que desde hoy, en Lima, iré al supermercado con una guía telefónica.

Nos leemos.

 

la hígado.

¿Objetividad, decían?

Autora: Mar Mounier (@elhigadodmarita)

 

“Amicus Plato sed magis amica veritas”

 “Platón es mi amigo, pero la verdad es más mi amiga”.  Ammonio en La vida de Aristóteles.

 

Comparto el testimonio resumido de una de las trabajadoras presentes en el supermercado donde ocurrió la vergonzante gresca entre embajador-esposa y madre e hija:
“1-. Ambas señoras se “cuelan” en la línea. (¿Primera AGRESIÓN?)

2-. El embajador y su esposa reclaman estar esperando pacientemente su turno. (¿primera REACCIÓN?)

3-. Madre e hija (en especial la hija) en vez de aceptar su falta y pedir disculpas, responden de forma prepotente “vamos a comprar un artículo, no tenemos porqué hacer semejante cola y las mujeres tenemos preferencia” (¿segunda AGRESIÓN?)

4-. Quien acompañaba al embajador responde contrariada: “por gente sin cultura y con mucha soberbia COMO USTEDES, un país no avanza” (¿Segunda REACCIÓN?) – ¿Y los insultos racistas de los que se quejó la madre de la agraviada?-

5-. La hija nuevamente, en vez de pedir disculpas, reta a la esposa del embajador quien le responde “¡vaya a educarse!”. Acto seguido, la muchacha lanza un cachetadón a la esposa del embajador. (¿Tercera AGRESIÓN?)

6-. El embajador al ver a su mujer golpeada, devuelve el ataque con una revista, como para alejar a la muchacha enfurecida. (Reacción/AGRESIÓN)

7-. El golpe de la revista da en el ojo de la chica que empieza a gritar, lo que provoca que su madre se abalance sobre el embajador y su esposa, tirando de los cabellos a esta última.

8-. El embajador al ver a su esposa maltratada, la emprende a golpes de mano y empellones para separar a las mujeres.  Se suceden insultos y gritos desde AMBAS partes. “

Los testigo aluden insistentemente a los insultos racistas que eran vertidos por las “agraviadas” hacia el embajador y su acompañante (“¡serranos!”) ya que el embajador y su esposa tenían un acento bastante marcado.  Esto lo pueden corroborar los videos propalados por los medios.

Ahora bien. Un diplomático de carrera es un profesional preparado para controlar el origen, desarrollo, negociación, respuesta y solución de conflictos. La reacción del embajador de Ecuador no fue la correcta ni aceptable para alguien de su investidura, desde ningún punto de vista, eso es claro; sin embargo, las señoras que hoy se victimizan, deberían aceptar su falta. La “criollada” de meterse en una línea de espera de forma prepotente, es ya una falta de respeto. Peor lo que siguió luego. Parece que a la prensa se le olvidó indagar testimonios de testigos presenciales.

Por favor, abstenerse en comentarios de frases insulsas y discriminatorias como “a la mujer ni con el pétalo de una rosa” o “agredieron a mujeres peruanas”. Independientemente del género o nacionalidad, nada justifica una agresión a otro. Ni quienes empezaron el desbarajuste, ni quienes “pisaron el palito”. Si quieren utilizar frases clichés, entonces sugiero “Respetos guardan respetos” y “Tus derechos terminan donde empieza el de los demás”.

Que el embajador reciba una amonestación proporcional a su falta, de acuerdo, pero de la misma manera, que estas dos señoras pidan disculpas públicas por su proceder y dejen de presentarse como las víctimas ante todos.

Actualización:

La versión descrita antes fue declarada por una trabajadora del supermercado. Aquí presento otro testimonio de alguien que investigó el hecho:

“Pasé por Vivanda de Javier Prado y atiné a preguntar sobre el incidente que ya le costó el puesto al embajador del país vecino. Esta es la versión que recogí de una testigo presencial :
“El señor protestó porque atendieron a la señora antes que a él que estaba adelante. No escuché que hablara mal de los peruanos pero sí gritaba. La hija de la señora que estaba atrás, pensó que el señor gritaba a su mamá, así que se acercó y le metió una cachetada al señor, quien la golpeó en la cabeza con una revista que llevaba en la mano. Hubo gritos y confusión y pensamos que todo terminó, pero afuera, la hija de la señora se trenzó a golpes con una mujer que luego dijeron que era acompañante del señor, quien se esforzó por separarlas, pero en ningún momento pateó a nadie. Los moretones fueron producto de la pelea. Hasta que intervino el Serenazgo de San Isidro, nadie supo que se trataba del embajador de Ecuador…”
Entonces :
1.- Está mal que solo por el hecho de ser mujer , la gente de Vivanda atienda primero a la señora que no es anciana, ni está embarazada ni llevaba un niño en los brazos, perjudicando al embajador que estaba adelante en la fila. Típico machismo
2.- Está mal que la hija le meta una bofetada al señor. Agresividad injustificable y machismo : algunas mujeres creen que pueden agredir a mansalva solo por el hecho de ser mujeres.
3.- Está recontra mal que el embajador hubiera golpeado a la hija con la revista. No se debe agredir a una mujer – ni a nadie – ni con el pétalo de una rosa, salvo en defensa propia, en cuyo caso no importa el género. Lo demás es machismo.
4.- Sería pésimo y eso sí merecería expulsión del país, que el embajador se hubiera expresado mal de los peruanos. Dicen que nos dijo serranos de no sé que cosa, lo cual sería absurdo, como si yo que soy de Huamachuco dijera serranos a los arequipeños. Porque Quito es sierra y el embajador es de Quito.
En todo caso, el cargamontón ya se produjo y la carrera del embajador se arruinó, pero ¿es cierto lo que dice la prensa que aparentemente solo recoge la versión de la señora y su hija? ESE ES EL TEMA.”

¿Que opinan?

Ambas versiones de lejos, difieren enormemente con el sensacionalismo difundido por algunos medios.

Nos leemos.

la hígado.

¡Que se vaya, que no hable!

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Autora: Mar Mounier (@elhigadodmarita)

Marisa Glave conminó a la maquilladora de Patricia Juárez, diciendo, “¡que se vaya, que se vaya!”, y toda su portátil gritaba “¡que no hable, que no hable!”, ¿por qué tanto miedo?”

Comentario de un vecino limeño posteado en el Facebook del blog Catarsis y Harakiri.

Y los autodenominados “la reserva moral del Perú” están nuevamente en la palestra. Tratando de justificar su desprecio por los valores democráticos argumentando “que se tenía que respetar las reglas”, evitaron por todos los medios el cierre de exposición de la señora Patricia Juárez en el “debate” organizado por el JNE a días de la consulta popular de Revocatoria. Actitud que reafirma la percepción que para esta gente, la democracia no es un fin, sino un medio.  ¿Hoy hablan de “respetar reglas”?, ¿No son estos los mismos personajes quienes con la fuerza bruta paralizaron Cajamarca? ¿No son estos autodenominados “líderes defensores de los derechos de la sociedad”, quienes con su conducta delictiva impidieron la libre circulación de ciudadanos con quema de llantas, palos y piedras, daños a la propiedad pública en muchos casos irreparables, otros a la propiedad privada por los cuales no se ha responsabilizado nadie, y, lo peor de estas “protestas divertidas” -como la tonta útil del movimiento comunista “Tierra Libertad”  Marisa Glave llama a tales actos de sedición- no ha sido acaso la muerte y heridas de policías en el ejercicio de sus funciones?

Desde un comienzo, la propuesta de un debate era trastocada. Lo que el JNE debió organizar era una exposición de desarrollo gestión. Hay que entender que esta consulta popular no es para elegir a una administración edil, sino, es una consulta para la revocatoria de una plana municipal ya existente. El planteamiento central, de quienes precisamente fueron ya elegidos, pretenden quedarse y están siendo fiscalizados, debió girar a través de la presentación de las obras y proyectos ya realizados durante estos dos primero años de gestión. Los ciudadanos de Lima entonces necesitábamos una rendición sustentada de cuentas pues ¿qué es lo tangible de la administración de la Sra. Villarán, aparte de marchas pro gais, subidas y bajadas de interruptores de tecnopor por la Hora Planeta, o el excesivo gasto de una campaña millonaria que nadie sabe cómo ni por quién está siendo financiada? ¿Por qué negarse a asistir a este evento en vez de aprovecharlo para exponer los “frutos” de su gestión? ¿No ha venido excusando su inoperancia acaso en la “mala comunicación” entre ella y “sus” vecinos?

Es un hecho que la actitud de ambas partes es cuestionable. Desde lo objetable que los revocadores no hayan podido organizarse siquiera para presentar debatientes, hasta la mezquina actitud de parte de los del NO al azuzar a que la única persona disponible haya sido arbitrariamente retirada. Si la ciudad de Lima realmente hubiese interesado a los hoy ejecutores, en nombre de esa transparencia de la cual se jactan, debieron permitir que Lima y sus ciudadanos hayamos obtenido la información necesaria para elegir nuestro voto a conciencia, y enfocándose en ese fin, “conceder” en noble gesto democrático la ponencia final de la señora Juárez. La figura per se era la de cinco “debatientes” del NO contra una cuestionadora del SI. ¿Qué es lo que tanto temían que se lo impidieron?

Si tanto nos cacareamos que somos una sociedad y un país en crecimiento, ¿por qué no emular la actitud demócratica de los países del primer mundo? Pongo por caso, hace poco años en Alemania, tuve la oportunidad de atender un evento con motivo de la campaña de reelección de la canciller Angela Merkel.  En este, la presidente de la CDU alemán, era enfrentada por 8 debatientes quienes punto por punto la emplazaban con interrogantes sobre su gestión, la ponían en aprietos con sus cuestionamientos y ésta, precisa y resuelta,  respondía a cada una de las preguntas con papeles en mano. Incluso, se aprovecharon las redes sociales para que el ciudadano hiciera sus consultas en tiempo real, consultas que eran filtradas y elegidas por un grupo de periodistas, que luego alcanzaban estas demandas a los miembros del panel. Fue una verdadera clase de democracia popular, en la cual, el pueblo interpelaba y el funcionario respondía. ¿Esta acaso no es la forma de llevar a cabo un evento de estas características? Así, el objetivo, que es comunicar e instruir se cumple y la opinión pública tiene la información necesaria para tomar una actitud responsable frente a su voto. ¿Porqué el JNE no llamó a una conferecia del mismo corte, en donde la alcaldesa, figura central de ésta consulta, respondiera a las inquietudes del pueblo y expusiera punto por punto los logros de su gestión, en vez de presentarnos a un grupo de advenedizos? ¿Por qué la ausencia de la señora Villarán? ¿Por llevar la contra a un revocador que la retó a que no lo hiciera? Entonces, ¿la municipalidad de Lima está en manos de una funcionaria que en vez de liderazgo solo demuestra ser controlada por sus emociones? ¿Eso es lo que eligió Lima?

Cabe añadir que la alcaldesa ha hecho un llamado a la “unidad de todos” cuando ha sido la principal responsable de la actual polarización existente en la opinión pública. ¿No fue ella acaso quien ha dividido a la ciudadanos, calificando a los del SI de “mafiosos” y a los del “NO” de “decentes”? Una más de las grandes e imperdonables faltas tanto en su gestión como en esta lamentable contienda. Queda claro entonces que el disfuerzo apelando a “la unidad” sería solo una estrategia más de su calculada campaña.

Finalmente, hacer un paréntesis para reprobar la decepcionante actuación del PPC, que decidió apoyar a Fuerza Social e indirectamente a Patria Roja, Tierra Libertad, MNI, Sutep, CGTP e incluso MOVADEF. Terrible ejemplo de cómo un partido subastó sus principios por intereses cortoplacistas. Los vecinos elegimos a sus regidores para que sean fiscalizadores de la gestión villaranista y no para que se conviertan en sus escuderos de campaña. Los elegimos para darles la oportunidad de liderar ese 65% de personas que exigía una gestión eficiente. La desperdiciaron. Les faltaron agallas. Si la actual administración edil ha tenido tantos errores en los días en los que el PPC era oposición, no queremos imaginar lo que sucedería con el municipio, ahora que estos se están dedicando a blindarla.

Con estas contradicciones, actitudes y ambigüedades queda claro que esta consulta popular no es más que un juego político partidario en vez de un proceso democrático que a la larga debería beneficiar al pueblo. Si algo hay que “reconocerle” a la izquierda y a mercachifles del poder que hoy gobiernan, es haber evidenciado que la “nueva” clase política en el Perú está llegando a niveles de albañal. La actual batalla campal por la revocatoria de la alcaldesa de Lima es fiel reflejo de esto.

Nos leemos,

la hígado.

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